Menu Principal

sábado, 18 de noviembre de 2017

Diario de Campaña: Sesión 27 (muerte entre las flores)

En nuestra sesión anterior los aventureros se quedaron en una sala vacía durante su búsqueda de una entrada al patio interior del templo. Su intención era encontrar la fuente de un grito desgarrador que escucharon anteriormente, sin olvidar que su misión principal es encontrar prisioneros procedentes de la ciudad libre de Falcongrís.

Sesión 27


Tras discutirlo unos instantes, el grupo decide explorar la gruta con la que se toparon anteriormente y que se adentraba en la tierra. Sus dimensiones no son las más idóneas para el grupo, pero deciden que Khazhak abrirá la marcha. Con cuidado el grupo se adentra en el corredor, y al poco oyen ruidos que no pueden emplazar y que parecen provenir de algún tipo de criatura que se arrastra por las cercanías. Con cierta intranquilidad el grupo llega a una encrucijada de caminos. Deciden continuar por el corredor de mayor tamaño hasta que llegan a una sala. El suelo está lleno de desperdicios en descomposición y una escala de metal sube por la pared hasta una trampilla del techo. El grupo sube, y tras desbloquear la trampilla se asoman a una sala con varios presos encadenados a la pared. En el centro de la sala, un ogro blande un látigo mientras vigila a los reos. Khazhak sube sin ser visto, y tras pasar unos instantes evaluando la situación, queda convencido de que hay algo raro en la habitación. El ogro simplemente parece estar ahí plantado sin verle. Al final coge una moneda de cobre y la lanza. La moneda repiquetea contra el suelo, y en ese momento la ilusión que imperaba en la sala se desvanece.

Los presos no son tal. Sin la ilusión Khazhak debe enfrentarse a seis zombis que por supuesto no están encadenados a la pared. Sin duda la habitación es una gran trampa. Los zombis atacan sin dilación pero Jidra no va a dejar al enano solo. Implorando el poder de Fharlangh, consigue afectar a los zombis que huyen hacia el fondo de la sala. El resto del grupo termina por subir hasta la habitación y terminan con los zombis poco a poco.

Superado el enfrentamiento, el grupo explora las salas contiguas a la falsa prisión. No hay señales de más enemigos. Un poco más adelante, en un lateral del pasillo por el que avanzan, dan con otra sala vacía que destaca por tener dos grandes velas a las que les faltan varios pedazos de cera. El grupo piensa que quizás sea otro tipo de trampa, por lo que no la exploran y continúan avanzando. El pasillo desemboca en una especie de pequeño jardín. Dos arpías aparecen de repente y comienzan a cantar. Khazhak y Jidra caen bajo su influjo y reciben las atenciones de las garras de las criaturas. Comienza un combate desesperado en el que khazhak y Jidra caen junto con una de las arpías. Cedrick hiere con una flecha a su compañero Volkas, que termina cayendo también. Parece que el combate se resolverá en un uno contra uno. Lamentablemente para el grupo Cedrick demuestra no ser rival para la arpía que consigue abatirle. Todo parece perdido, pero es en ese preciso momento cuando Volkas recupera la consciencia. Apelando al poco poder mágico que le queda consigue invocar dos pequeños proyectiles. El primero apenas si causa daño a la criatura, pero el segundo termina por matar a la arpía.


Sus tres compañeros yacen en el suelo. Volkas se dirige a toda prisa a ayudar a Jidra y consigue estabilizarlo. Aún le quedan hierbas, pero para cuando llega hasta Khazhak y Cedrick es demasiado tarde. Sus compañeros han muerto. A todas luces la misión ha sido un fracaso. Volkas arrastra el cuerpo de Jidra hasta la salida mientras oye como los guardias se han topado con las señales de la lucha y se ha dado la voz de alarma.

Fharlangh sigue estando del lado de los aventureros, pues solo así se explica que Volkas llegue hasta la embarcación que puede sacarles de la ciudad. Seis días después entran en el puerto de Visalva, donde informan de lo sucedido al agente de Falcongrís. Ese ojo en llamas parece preocuparle sobremanera, pero poco se puede hacer en ese momento. Siete días después, unos recobrados Volkas y Jidra están de vuelta en la posada del Dragón Plateado. Es ahí donde se enteran de que unos días atrás se pudo sentir una gran explosión en la ciudad. Todos creen que se produjo en las ruinas del castillo de Falcongrís, pues poco después se vio una gran columna de humo de colores que ascendía hasta el cielo desde esa dirección.

Volkas también tiene tiempo para reunirse con Luel. Ya ha terminado el encargo de descifrar el diario de Zelligar que le dejaron como encargo. Luel les informa de que el lugar llamado Rappan Athuk que aparece en el diario podría ser una ciudad subterránea creada hace al menos 700 años por miembros de la etnia Ur-flan. Una tribu de flaenios que se cree levantaron un gran imperio antes de la época de las grandes migraciones. Su paso por la historia parece haberse desvanecido, aunque se sabe que fueron grandes hechiceros y nigromantes que cimentaron su reino sobre el terror. Luel también les informa de que Vecna, el terrible dios de los secretos, pudo ser en su día un hechicero Ur-flan. Al menos eso creía Zelligar, que parecía estar obsesionado con dos objetos de gran poder: el ojo y la mano de Vecna. Por alguna razón estaba convencido de que esos objetos se guardaban en Rappan Athuk, y que la ciudad se encontraba en el centro del pantano al sur de Falcongrís.


Tras meditarlo unos días, Volkas y Jidra deciden que es tiempo de retomar el asunto de los salones de  Zelligar y Raghnar, aunque para ello tienen que hablar antes con sus dos antiguos ayudantes Mylon y Delar ...




   

4 comentarios:

  1. ¡Bien por Volkas y Jidra que han conseguido salvarse in extremis. Eso sí, los otros dos jugadores no están teniendo la misma suerte, los pobres...

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Pues sí. El jugador de Volkas estás empezando a cogerle cariño al personaje. No es para menos teniendo en cuenta todas las veces que ha sobrevivido por los pelos. Y en cuanto a los pobres Khazhak y Cedrick, digamos que no es la primera vez que sus jugadores sufren una pérdida recientemente. Esperemos que Mylon y Delan duren más.

      Eliminar