sábado, 20 de abril de 2019

VE JdR: Versión Lulu y otros recursos

Esta semana por fin me ha llegado la copia que encargué a Lulu de VE edición expandida. Para los que aún lo lo conozcan, Lulu es un servicio de impresión bajo demanda (POD) con bastante tirón entre los roleros. A poco que se le dedique algo de tiempo a aprender cómo subir adecuadamente los PDFs y portadas, se convierte en un recurso imprescindible para obtener en papel tus PDFs.

Yo en su día comencé por este tutorial de Erekibeon, del blog Padre, Marido y Friki. Muy recomendable si tenéis ganas de iniciaros en estos menesteres. Pero bueno, el tema principal de la entrada es que ya está disponible la edición expandida de Vieja Escuela el Juego de Rol a través de esta plataforma. El coste es solo el de la impresión. Y además parece que hasta el día 2 de mayo se pueden utilizar los códigos ONESHIP y LKAB317CD para obtener envío gratis y un 15% de descuento en la tienda americana.



Y ya de paso aprovecho también para poner los enlaces al blog del bueno de Peronn, el creador de las tres aventuras incluidas en esta edición. Ahí ha tenido a bien colgar los mapas para los jugadores de las mismas. Si estáis pensando en dirigirlas, echadle un vistazo.



Para terminar esta entrada corta, unas fotos (malas, no doy para más) de la copia de prueba. Recordad que en la sección de Descargas podéis encontrar un par de versiones de la ficha y el PDF del juego para descargar.





sábado, 6 de abril de 2019

Los Valientes de Volkas 53: Curse of Strahd 15 (y final)

Llegamos con esta sesión al final de las andanzas de los Valientes de Volkas en Barovia. Han sido 15 sesiones muy buenas experimentando esta nueva reencarnación de la clásica I6 Ravenloft. Ahora que tengo más conocimiento de causa espero poder hacer pronto una reseña comparada. Pero mientras tanto, en nuestra última sesión dejamos a los aventureros junto a las tumbas del rey Barov y la reina Ravenonia. Veamos que les fue desde ahí.

La hora de la verdad


No había mucho que los aventureros pudieran hacer en aquella capilla. No deseaban molestar a los muertos, y cada segundo que perdían iba en su contra. Tenían que seguir su plan y encontrar la tumba de Strahd. Siempre que su interpretación de la última carta leída por Madam Eva fuera correcta.

El grupo volvió a la cámara principal, y desde ahí se dirigió hacia el sur. Aquel lugar era enorme, lleno de líneas y líneas de pequeñas criptas y mausoleos. La edad y el paso del tiempo se apreciaban en muchos de ellos, aunque otros mostraban signos de haber sido utilizados y tapiados recientemente. Algo que no ayudó precisamente a tranquilizar a nuestros aventureros. Al final llegaron hasta la pared sur, donde localizaron un grueso rastrillo que obstaculizaba el paso a una pequeña cámara.

La tumba --pues no había duda posible sobre su uso-- estaba tenuemente iluminada por un halo ambarino que surgía de tres pequeños zócalos de tamaño humano que se habían escarbado en la pared opuesta al rastrillo. No muy lejos de allí había una palanca en la pared. Pero si algo llamó la atención del grupo, eso fue sin duda la gran cantidad de tierra negra y húmeda que llenaba todo el suelo y arropaba a un ataúd negro que dominaba la habitación desde su centro. Un aire pestilente y denso, cargado de maldad que ofendió sus sentidos.

Convencidos de que se trataba de la tumba de Strahd, el grupo se decidió a entrar. Volkas utilizó a su sirviente invisible para operar la manivela, lo que abrió el rastrillo. En cuanto el grupo dio el primer paso dentro de la cámara, tres figuras femeninas emergieron de la tierra. Vestían con varias joyas y ropas de novia. No les costó mucho a nuestros aventureros identificarlas como vampiros. Una de ellos llegó hasta su posición y comenzó a atacarles. Delar y Ezmerelda recibieron el ataque mientras Volkas trataba de cerrar el rastrillo --con la esperanza de empalarla-- y Mylon recurría a los poderes del Icono de Ravenloft.

El intento de expulsión de Mylon funcionó con dos de las criaturas. Una de ellas atravesó una de las oquedades del final de la habitación, desapareciendo ante los ojos de los aventureros. La que les estaba atacando también huyó, atravesando al grupo y perdiéndose en la oscuridad de la gran sala llena de criptas. La tercera accionó de nuevo la palanca para abrir el rastrillo y además la rompió para asegurarse de que no se podía volver abajar. Mientras tanto Volkas había ordenado que su sirviente mágico abriera el ataúd, con la esperanza de coger a Strahd desprevenido y acabar con él antes de que se despertara. Era una esperanza vana. En cuanto el sirviente comenzó a abrir la tapa, esta salió despedida por los aires y un enfurecido Strahd emergía del ataúd para encararse con los aventureros.


Tal y como había vaticinado Volkas, Strahd los superaba en velocidad. Antes de que el grupo pudiera reaccionar, lo tenían encima. No tardaría en unirse también a la refriega la vampira que superó el intento de expulsión de Mylon. El grupo se separó para poner en práctica las tácticas que habían preparado. Ezmeralda se enfrentó a la vampira en solitario, mientras Volkas, Mylon y Delar hacían lo propio con el conde. Mylon invocó el poder de la luz diurna mientras Delar cargaba con su hoja solar y Volkas recurría a sus proyectiles mágicos. Pero el conde se demostró como un enemigo formidable, no solo en combate cuerpo a cuerpo, sino también a distancia a través de sus conjuros. Además utilizó sin decoro todos los trucos de los que fue capaz, huyendo primero para utilizar su conjuro de invisibilidad, recuperarse fuera del alcance de la luz solar de Mylon y volviendo luego para acosar al grupo con varias bolas de fuego.

En un momento dado todo pareció perdido para el grupo. Delar acababa de caer abatido por el conde, Mylon apenas se mantenía en pie, y Ezmerelda sangraba por las múltiples heridas causadas por su contrincante. Mylon recurrió entonces a todo el poder que le quedaba, primero sanando a distancia a Delar, y luego lanzando un último proyectil sagrado contra el conde. El proyectil falló, pero desvió la atención de conde lo suficiente para que Delar pudiera atravesarle dos veces con la hoja solar. Strahd gritó de desesperación antes de convertirse en niebla y dirigirse de vuelta hacia su ataúd.

Los Valientes de Volkas no le darían cuartel. Reunidos alrededor del ataúd, Volkas le clavó una estaca en el corazón mientras Delar le separaba la cabeza. El conde abrió los ojos lleno de sorpresa y odio, antes de consumirse y reducirse a un montón de cenizas. Las criaturas que aún quedaba en el castillo gritaron al unísono y huyeron como pudieron en todas direcciones. El propio castillo pareció acusar la muerte de su señor, comenzando a temblar y a desmoronarse. Nuestros aventureros se unieron a Ezmerelda y huyeron de allí a toda velocidad.

Ya en el exterior vieron como la tormenta paraba y daba paso varios claros en las nubes. Por primera vez desde que llegaran a esa tierra maldita, los rayos puros del sol se abrieron paso y cayeron como una bendición sobre el castillo. Habían vencido. Instantes después una densa niebla emergía del suelo y los atrapaba, solo para desaparecer tan rápido como había llegado. Los Valientes de Volkas miraron a su alrededor y comprobaron asombrados que estaban de vuelta en casa. Pero no habían vuelto solos. A su lado, un mago de barba bien cuidada los miraba con curiosidad.

Se presentó como Mordenkainen, el hechicero que no pudo vencer a Strahd. Van Ritchen lo había encontrado y ayudado a curar su mente. La victoria de los aventureros lo había devuelto a su mundo natal junto a ellos. Dio las gracias a los aventureros y les ofreció hacer camino juntos, quizás tuviera para el grupo alguna oferta interesante, a fin de cuentas eran los aventureros que terminaron con Strahd.

Animados y felices por su vuelta a casa, el extraño grupo comenzó a caminar. A lo lejos comenzaban a aparecer las primeras luces de la ciudad libre de Falcongrís.

Notas del DJ


Y fin. Creo que no ha estado nada mal cambiar un poco y jugar una campaña como Curse of Strahd, con una carga argumental más importante. Sin embargo al terminar los jugadores han preferido volver a Falcongrís y continuar con su campaña habitual ¡buena elección! Volveré a guardar en la estantería Bleak House, que era la campaña que tenía en la recámara por si se aficionaban a este formato de aventuras. En cuanto a Curse of Strahd en particular, espero poder hacer pronto una breve reseña, ahora que después de jugarla puedo juzgarla con algo más de conocimiento de causa.





miércoles, 3 de abril de 2019

Los Vengadores de Boccob 14

Una de las razones de la vuelta de nuestros aventureros a Rappan Athuk era encontrar los restos de Luel, su compañera caída. En nuestra última sesión los dejamos recién llegados a la cámara donde debían encontrarse esos restos ¿habrán conseguido su objetivo?

El saber no ocupa lugar


Nuestros aventureros se debatían entre la cautela que Rappan Athuk exigía y el ansia por encontrar los restos de su compañera caída. El propio recuerdo de cómo la perdieron inclinó la balanza hacia lo primero, y el grupo comenzó a moverse lentamente siguiendo la pared de la caverna. Aún tenían muy presentes a las criaturas que se dejaban caer desde el techo, esos "perforadores".

Su cautela se demostró acertada cuando al pasar entre dos estalagmitas, un perforador se dejó caer sobre Markus y Juku. Atento como estaba, Markus pudo retirarse a tiempo, no así Juku, que fue alcanzado por la criatura en el muslo recibiendo un terrible herida. El resto del grupo se abalanzó sin perder ni un instante y neutralizó a la criatura rápidamente.

Un poco después salían de la zona más peligrosa, aunque no bajaron la guardia. Así llegaron hasta su objetivo. Los restos de Luel yacían no muy lejos de la caseta donde también encontraran los restos de los enanos. El contenido de la mochila de su compañera estaba esparcido por tierra, sin rastro del libro de Tánatos. Enrollaron el cuerpo en su manta y realizaron una pequeña ceremonia. Además Heahmund interpeló al poder de Heironeous y lanzó un conjuro que preservaría su cuerpo hasta que vinieran a llevárselo. Ante todo eran aventureros, y aunque habían logrado uno de sus objetivos, Rappan Athuk aún les tentaba con sus múltiples secretos. Al menos desvelarían uno de ellos antes de irse; a dónde conducía aquel pasillo cubierto de mármol que empezaba en la parte norte de la caverna.

En cuanto los aventureros pusieron un pie en el pasillo, una tenue luz verde lo iluminó en su totalidad. En cada pared una hilera de calaveras parecía sonreír al grupo. Sus ojos enjoyados emitían aquella luz maldita que parecía llamarles. Juku tuvo que contenerse como nunca para no lanzarse a por las gemas, pero sabía que el resto del grupo no se lo permitiría. Markus siguió avanzando atento a cualquier indicación de la presencia de trampas. En cuanto alcanzó el final del pasillo, cuatro pebeteros se encendieron e iluminaron una estancia no muy grande. En la pared opuesta a la estrada, sobre un estrado lleno de cojines, una esfinge lo miró con curiosidad mientras se desperezaba.



El grupo se quedó paralizado. La presencia de la criatura los había cogido por sorpresa. La mente de Galiard se puso a trabajar febrilmente, rescatando toda la información que hubiera podido aprender sobre esos seres; grandes hechiceros, sabios sin parangón dotados del don de la clarividencia,  enemigos terribles capaces de dejarse llevar por la furia y reducir a tiras a sus enemigos, pero por encima de todo, unos buscadores incesantes de conocimientos y de riquezas. Todo eso se agolpaba en la mente de Galiard que lo trasmitía con rapidez al resto del grupo. Nuestros aventureros sabían que no podían enfrentarse a tal criatura, así que comenzaron a recular, pero ante sus ojos, la esfinge se desvaneció para reaparecer en el pasillo a sus espaldas --¿ya os vais? llevo mucho tiempo sin recibir visitas y me vendría bien algo de compañía-- les dijo con un tono amable que no admitía replica.

De vuelta a la cámara, la esfinge les relató cómo los de su raza preferían ocultarse y retirarse de la superficie, pues no pocos humanos los cazaban en busca de sus legendarias riquezas. Llevaba allí incontables años, sin que ningún habitante de Rappan Athuk osara molestarla. Eso limitaba mucho sus opciones para conversar. Por eso, y por una buena cantidad de oro, estaba dispuesta a responder a las preguntas que le hiciese el grupo. Pero nuestros aventureros iban escasos de oro. La esfinge les propuso entonces que por cada pregunta que ella formulase para todo el grupo, ellos podrían hacerle una a ella, y les advirtió de los peligros de mentir en el interior de aquella cámara.

Siguió entonces un intercambio de preguntas, donde los jugadores se vieron enfrentados a su pasado, a sus temores y a sus debilidades como grupo. Galiard reconoció que fue su ambición y no el amor lo que le llevó a animar a Sirene a denunciar a los discípulos de Kalhadas. Juku descubrió que Pete Leimor no había asesinado a sir Argan de Sentarén, sino que había sido el propio hermano del noble. Markus tuvo que enfrentarse a la incómoda verdad de que el resto del grupo lo considerase el miembro más débil y prescindible, y Heahmund dejó de manifiesto su fanatismo hacia la legalidad y la justicia, por los que no dudaría en sacrificar a sus compañeros si alguna vez se apartaban del camino del bien.

A cambio descubrieron que la mano y el ojo de Vecna ya no se encontraban en Rappan Athuk. Un grupo de gnolls seguidores de un supuesto templo al dios elemental los habían reclamado hacía unos meses, y el Rey Minotauro se los había cedido. La mano sí llegó hasta el templo, pero el ojo acabó en otro lugar, un templo olvidado consagrado a Tharizdun. Galiard conocía bien el primer templo, pues no estaba lejos de Celene y tuvo un papel muy destacado diez años atrás. Estuvo habitado por un nido de sectarios adoradores de algún dios oscuro que por suerte fueron dispersados por las fuerzas combinadas de Furyondia, Veluna y sus aliados. Sin duda era una mala noticia que estuvieran otra vez en activo. En cuanto al segundo emplazamiento, Galiard solo recordaba algunas menciones veladas a Tharizdun el aborrecible, un abyecto dios que solo aspira a la destrucción total de cualquier tipo de vida.



A petición de los aventureros, la esfinge también les reveló que el templo a Tharizdun se encontraba en algún punto de las Yatil, al oeste de Perrenlandia, en el valle de los gnomos. También les previno de que eran lugares peligrosos, especialmente el segundo. Pero no todo iban a ser malas noticias. Para terminar su conversación, los aventureros obtuvieron de la esfinge indicaciones de dónde encontrar un tesoro oculto ¡en la propia ciudad de Rappan Athuk! Con un poco de suerte no volverían con las manos vacías...

domingo, 31 de marzo de 2019

Los Valientes de Volkas 52: Curse of Strahd 14

Nos vamos acercando al final de las aventuras -y desventuras- de nuestros aventureros en Barovia. En su última sesión se vieron obligados a replegarse después de un encontronazo con varias brujas que no terminó muy bien. ¿Lograrían pasar desapercibidos el tiempo suficiente para recuperar sus fuerzas?

Donde el mal anida


Dentro del pequeño refugio extraplanar invocado por Volkas, el grupo se agolpó hacia las "ventanas" que les permitían ver el exterior. Una terrible tormenta oscurecía el cielo y anegaba la terraza de la torre donde se ocultaban. Si su orientación no les fallaba, la noche estaba cayendo, y no fueron pocas las criaturas que vislumbraron entre las sombras moviéndose de aquí para allá. No había forma de saber si los estaban buscando, pero no merecía la pena obsesionarse demasiado con el tema, si los encontraban tendrían que pelear en el estado en el que estuvieran, de ahí que fuera perentorio descansar y recuperar fuerzas cuanto antes. Sin embargo Mylon quiso aprovechar el momento para averiguar algo más de la estatuilla que encontraran en la capilla del castillo, averiguando que poseía algunos poderes de curación y de protección contra los muertos vivientes.

Por si la sensación de urgencia no fuera ya lo suficientemente alta, la carta con la invitación del conde ardió en el bolsillo de Mylon. El mensaje estaba claro: ya no eran bienvenidos, fuera lo que fuera que aquello había significado hasta entonces. Por suerte las horas pasaron una a una y su refugio se mantuvo oculto. Lo que no mejoró fueron las condiciones climatológicas. En teoría se iniciaba el amanecer cuando el grupo se puso otra vez en marcha, pero la terrible tormenta sumía todo el entorno en la oscuridad más densa que los Valientes de Volkas hubieran visto nunca.

La torre donde lucharan contra el corazón de cristal aún se mantenía en pie. Otra cosa era las escaleras que habían usado para llegar hasta allí. En varios sitios se habían venido abajo, haciendo de esa ruta un camino más que peligroso. No les quedó otra que volver sobre sus pasos y descender por la torre donde se habían encontrado con las brujas. Mylon había pasado todo el descanso orando, y Pelor parecía haber respondido a sus plegarias concediéndole un nuevo don que quizás permitiese al grupo enfrentarse de una vez a Strahd. Había que llegar como fuese a las primeras escaleras que encontraran tapiadas cerca de la capilla. El grupo creía haber descifrado el significado de la última carta leída por Madam Eva, y si estaban en lo cierto, esas escaleras debían conducir hasta la tumba del conde.

Pasarón lo más rápidamente posible por la primera planta, la ocupada por el laboratorio de las brujas, y continuaron descendiendo hasta un descansillo con una trampilla de madera en el suelo, una gran alfombra roja y un enorme cuadro del conde en la pared. Delar se adelantó para comprobar si algo se escondía bajo la alfombra. En ese momento la alfombra cobró vida y atacó al desdichado explorador, envolviéndolo por completo. Por suerte el grupo actuó con celeridad y liberaron a Delar, además de terminar con aquella abominación. Lamentablemente el ruido había alertado a un habitante bastante peculiar de aquella planta. Ante el asombro de los aventureros, se abrió una puerta cercana y vieron a un hombre pálido vestido exquisitamente que los miraba con curiosidad. Se presentó como Escher,

Puesto que el vampiro no parecía muy interesado en enfrentarse a los aventureros, y el grupo tampoco deseaba gastar recursos valiosos en otro enfrentamiento que no fuera contra el conde, no se enfrentaron, y tras mantener un dialogo tenso sin más consecuencias, el grupo continuó con su descenso por las escaleras.


De esta forma llegaron a un lugar conocido; el descansillo de la tercera planta que daba a los aposentos de Gertruda. Un piso más abajo estaba la habitación del contable, pero el recuerdo de la campana de llamada que había a su lado persuadió a los aventureros de tomar esa ruta. En vez de eso continuaron por las escaleras de caracol hasta la planta baja, justo enfrente de la puerta desde la que les llegaba aquella machacona música de órgano. Al menos sabían dónde estaban y qué ruta tomar para llegar hasta las escaleras tapiadas. Sin embargo la cosa no sería tan fácil. En cuanto el grupo entró en la sala de recepción, las gárgolas del techo cobraron vida y les atacaron. Cada aventurero se vio acosado por dos de aquellas criaturas, que no parecían sentir dolor. Ezmeralda y Delar recibieron heridas de gravedad, pero aquella maldita tierra los había curtido y cambiado. No claudicarían tan cerca del final. Mylon invocó una miríada de almas en su ayuda, y muchos de los oprimidos durante años respondieron. Como un vendaval cayeron sobre las gárgolas reduciéndolas a poco más que polvo.

El camino quedó expedito, y así los Valientes de Volkas pudieron llegar hasta su objetivo. Delante del muro de piedra que les impedía seguir descendiendo, Mylon invocó una vez más el poder de Pelor -aquél conocido como el señor de la mañana en Barovia- y una puerta se dibujó en la piedra. Un aire apestoso, cargado de siglos y de maldad, les dio la bienvenida. Y así el grupo descendió hasta las catacumbas de Ravenloft, donde el mal anida ...
  

martes, 26 de marzo de 2019

Descargas: Vieja Escuela Edición Expandida

Se acaba G+, hay una nueva versión de Vampiro, las películas de Transformers siguen siendo a cada cual peor y la vida sigue en general por su camino, como diría John Rambo, día a día. Pero no hay nada como los días en lo que puedes dar un proyecto por terminado (aunque sea siendo muy generosos con el término). Y es que hoy me hace una especial ilusión poder subir para descarga la nueva edición de Vieja Escuela -el juego de rol- Edición Expandida. Así que antes de seguir con la cháchara (que continua más abajo, no puedo evitarlo) ahí van los enlaces.




Y ahora seguimos con la cháchara, porque la ocasión lo merece. Y es que hace ya seis años que empezamos un proyecto en mi grupo de juego de toda la vida llamado "el Neoclón". De ese proyecto salieron mi campaña actual en Falcongrís, la traducción de Swords & Wizardry Edición Completa y  las reglas en las que me basé para escribir el mini reglamento que saldría en el número dos del fanzine Vieja Escuela (¡del que precisamente sale el número cuatro a la venta!). Lo que ha terminado surgiendo de esa idea loca de fanzine a cargo de los Enekos es simplemente increíble. No podría estar más contento de haber participado de una iniciativa así. La comunidad que ha surgido alrededor del fanzine es impresionante, y su capacidad creativa apabullante. De hecho lo mejor que se puede decir de esta edición expandida es que no es el trabajo de una sola persona, ¡gracias a dios! Las aportaciones de Héctor Ruiz, Peronn, Anónimo Smith, Manu HipsteRPG, etc., son las que hacen que el juego sea muchísimo mejor de lo que podría haber sido. ¡Gracias chicos!

Por descontado, esta nueva edición no invalida en nada a la anterior. Simplemente nos hemos podido explayar un poco más que en el fanzine, que imponía unas limitaciones de espacio muy importantes. Por tanto, ¿cuáles son los cambios introducidos en esta edición?


  • Las reglas se han reordenado intentando que el conjunto sea más coherente (el VE original salió publicado a lo largo de dos fanzines, con lo que eso implica)
  • Se incluyen explicaciones más extensas y algo más de introducción. Sigo pensando que VE no es un juego para directores de juego novatos, pero si alguien quiere intentarlo tampoco es cuestión de ponérselo difícil.
  • La nueva edición incluye un bestiario bastante completo gracias a la iniciativa de Héctor Ruiz.
  • También hemos podido contar con las ilustraciones de Anonimo Smith, de cuyo estilo me declaro muy fan.
  • Y por último hemos rematado todo el conjunto con tres aventuritas del grande de Peronn. Sobran las palabras.

Así que por el precio que tiene, les invito a que lo descarguen y le echen un vistazo. Como mucho pueden perder una hora de su tiempo leyéndolo. Y si les gusta, no dejen de pasarse por ESTE ENLACE. Ahí sí que está lo verdaderamente increíble de Vieja Escuela.



        



   

lunes, 25 de marzo de 2019

Los Vengadores de Boccob 13

En nuestra última sesión dejamos a nuestros aventureros en medio de una emboscada. En su persecución de un grupo de globins huidos terminaron por convertirse en los cazados. Veamos si lograron salir ilesos.

Corre por tu vida


Un par de virotes de ballesta lanzados a través de unos agujeros en las paredes dieron la bienvenida al grupo mientras de las puertas que tenían enfrente salían varios gnolls y goblins a la carga. Se iniciaba así un combate desesperado en el pequeño vestíbulo. Había hasta cuatro vías posibles de entrada en la sala, lo que complicaba enormemente la posición táctica de los aventureros. Este hecho se hizo patente cuando dos grupo más reducidos de saurios y de gnolls rezagados se unieron al combate desde los pasillos laterales, atacando la retaguardia de los Vengadores de Boccob.

La posición se hizo pronto insostenible, al menos para Galiard que sugirió a sus compañeros que huyeran. Los goblins no eran el problema, pero los saurios y los gnolls eran otro cantar. Al principio el resto de los aventureros se resistió a la idea, pensando que podrían aguantar. Pero las heridas se sucedían una tras otra, y tanto Juku como Markus corrían el riesgo de caer.

Galiard aprovechó un momento que quedó libre y comenzó a retirarse, con la esperanza de crear alguna ilusión que retrasara a sus adversarios si decidían perseguirlos. Cuando dió la señal, el resto del grupo puso pies en polvorosa mientras sus enemigos gritaban y chillaban a sus espaldas.

La ilusión surtió algo de efecto, pero las heridas de los aventureros eran muy importantes y sus enemigos pronto comenzaron a recortar distancias. Entonces recurrieron a arrojar algo de dinero, pero una vez más la distracción solo funcionó a medias. Al menos el grupo alcanzó el pasillo estrecho del primer nivel, donde sus enemigos tendrían que atacarlos de uno en uno. Allí el grupo se dió la vuelta para frontar el que podía ser su último combate.

Por suerte los dioses se apiadaron de ellos, y la combinación del poco espacio, un uso creativo de los conjuros Mano de Mago y Soltar, la lanza de Markus atancando desde segunda fila, y unos últimos ataques afortunados dieron con el último de los saurios huyendo y con nuestro maltrecho grupo a solas en el pasillo. Una vez más tocaba lamerse las heridas en la sala que consideraban segura.

Tras un día de descanso dedicado a recuperar sus fuerzas, el grupo estaba listo para intentarlo de nuevo. Pese a que la persecución de los goblins se había revelado como una mala idea, los Vengadores de Boccob decidieron volver al templo y comprobar si quedaban enemigos. Un nutrido grupo de saurios encabezados por el shamán de la tribu los recibió a base de flechas y conjuros. Esta vez nuestros aventureros no se quedaron a ver como se desarrollaba el combate, y a las primeras de cambio salieron corriendo de nuevo. Para alivio del grupo, los saurios no los persiguieron.

Tras recuperar el aliento, nuestros aventureros decidieron que ya estaba bien de intentar limpiar el templo. Lo dejarían para otra ocasión. A cambio se dirigieron hacia el sur, a través de un pasillo que aún no habían explorado. Por suerte la zona parecía vacía, y tras atravesar una sala y varios pasillos fríos y llenos de polvo, llegaron hasta dos grandes puertas grabadas. En seguida las reconocieron como las puertas que no pudieron abrir desde la caverna donde fueran atacados por un cieno gris. Pero esta ocasión estaban del otro lado, y no les costó tanto desbloquear la cerradura. Con la apertura de las puertas llegaban a la caverna donde creían que estarían los restos de Luel, una pequeña victoria al fin... 



domingo, 24 de marzo de 2019

Los Valientes de Volkas 51: Curse of Strand 13

En nuestra última sesión dejamos a nuestros aventureros revisando la biblioteca del conde Strahd. La chimenea estaba encendida y se respiraba cierta atmósfera de seguridad. Sin duda una de las peores trampas del castillo, como veremos a continuación.

Confianzas que matan


La biblioteca estaba atestada de volúmenes, todo ellos interesantes. Sin embargo los Valientes de Volkas no encontraron ningún libro que les ofreciera ayuda inmediata en su lucha contra el conde. El tiempo pasaba y la noche se acercaba, con todo lo que eso podía implicar. Espoleados por su deseo de enfrentarse al conde durante las horas de luz diurna, el grupo abandonó la inspección de la biblioteca y salió por una de las puertas del norte.

El cambio fue instantáneo, del calor y acogida de la biblioteca, pasaron a un pasillo frío donde retumbaban los rayos que caían profusamente en el exterior. A la derecha vieron una larga cámara, con estatuas enormes de poses regias y miradas severas. Los aventureros pensaron que sus ojos les jugaban una mala pasada, pues con la caída de cada nuevo rayo, las caras de las estatuas parecían mudar a expresiones de terror. Decidieron no adentrarse en la cámara y continuar su camino a través de una puerta a su derecha, hacia una torre circular teñida por una extraña luz de color rojizo. Las escaleras circulares corrían pegadas a la pared exterior de la torre, dejando un abismo abierto en el centro. Gracias a eso el grupo pudo ver que de la cúspide colgaba una gran piedra de color rosáceo que emitía los pulsos de luz rosada que inundaban la torre. 

Los aventureros se apresuraron a subir las escaleras, confirmando con cada nuevo paso que la extraña piedra parecía un enorme corazón hecho de pequeños cristales. Un nuevo horror, que sospechaban, no sería el último. Así llegaron hasta una gran sala que se abría a un puente exterior batido por el viento y la lluvia. Al final de dicho puente se veía otra torre de grandes dimensiones. Pero el grupo decidió que lo primero era acabar con el corazón, pues sospechaban que jugaba un papel importante para el castillo sino para el propio conde.


Los Valientes de Volkas comenzaron a atacar con todo lo que tenían al corazón, del que comenzaron a caer pequeños fragmentos de cristal hasta terminar por estallar. Se oyó entonces un gran rugido que estremeció la torre desde sus mismos cimientos. Eso solo consiguió envalentonar a nuestros aventureros, hasta que tres vampiros saltaron desde el hueco central hacía ellos. Un cuarto vampiro atacó a Delar por la espalda, al trepar por el exterior y llegar hasta él desde el puente.

Comenzó entonces un combate sin cuartel. Delar, atrapado entre dos vampiros sufría herida tras herida, mientras Volkas reculaba hacía la pared intentando librarse del combate cuerpo a cuerpo para poder seguir usando su magia y Mylon trataba de abrirse camino para ayudar a su compañero en apuros. En el momento crítico Mylon sacó el símbolo de Ravenkin y encomendándose a Pelor trató de expulsar a los vampiros. Al principio pareció que el intento fracasaría, pero al final la voluntad de los muertos vivientes se quebró, y aquellos que aún no habían caído en el combate salieron huyendo. El grupo no se lo pensó dos veces, y ayudando a Delar a pasar el puente, cruzaron hasta la otra torre, temiendo que con la desaparición del corazón, la torre por la que habían subido colapsara.

Aunque habían sobrevivido, el combate había consumido no pocos de los recursos del grupo. Sin embargo debían seguir moviéndose. Nada les aseguraba que otros vampiros no fuera a ocupar el sitio de los huidos. De todas formas hasta ahora habían vencido todo lo que el castillo les había lanzado; zombis, armaduras animadas por manadas de ratas, vampiros... contaban además con el símbolo de Ravenkin y la hoja solar, así que se sentían con posibilidades de vencer a cualquier enemigo.

Con ese pensamiento descendieron por la nueva torre hasta el piso inmediatamente inferior. Lo primero que vieron fue una habitación descuidada, con algunos muebles viejos entre los que se movían varios gatos. Los felinos dejaron de hacer lo que estuvieran haciendo para mirar con curiosidad a los aventureros, que simplemente los ignoraron. Accedieron así a un amplio laboratorio lleno de mesas con extraños líquidos y otros componentes igualmente perturbadores; ¡brujas! resonó con fuerza en sus mentes. De una puerta hacia el norte les llego el sonido apagado de un líquido burbujeante. El grupo cedió a su espíritu explorador y abrió la puerta decidido a enfrentarse a lo que contuviera la sala, pero solo vieron un gran atril donde descansaba un enorme libro y un puchero que emitía vapores verdosos desde el centro de la habitación.

En ese instante cuatro brujas se hicieron visibles desde las cuatro esquinas de la habitación. Trataron de dormir a los aventureros y les lanzaron terribles rayos relampagueantes. Solo entonces el grupo entendió donde se habían metido y el peligro mortal en el que se hallaban. Actuando con gran celeridad cerraron la puerta y la atrancaron con uno de los muebles del laboratorio. Después pusieron pies en polvorosa y ascendieron de nuevo a la terraza de la torre. Se sentían atrapados, y con las fuerzas mermadas no tenían otra opción que esconderse. Entonces Volkas recurrió a su "Truco de la cuerda", creando un pequeño espacio interdimensional donde poder ocultarse. Con un poco de suerte las criaturas que los cazaban no podrían detectarlos...