miércoles, 12 de enero de 2022

Los Vengadores de Boccob 62

Continuamos con las peripecias de nuestro aguerrido grupo de aventureros. Si en la última sesión, Markus acabó mordisqueado por unos ansiosos hombres-lobo, en la sesión que sigue no iba a acabar mucho mejor. Casi parece que el resto del grupo lo han escogido como su escudo humano oficial :D.

Quien a hierro mata...

Restablecidos en la medida de lo posible, los Vengadores de Boccob regresaron hasta la cámara con forma de capilla del agua. Todo parecía seguir en su lugar, pero temiendo alguna posible trampa que inundase el lugar, se aseguraron de bloquear algunas de las puertas para que permanecieran abiertas.

Toda la estancia exudaba magia. En el centro llamaba la atención una gran tinaja con agua en su interior. A su derecha, una fuente vertía un tímido chorro líquido en una piscina de mármol, y en frente, llenando la estancia con su presencia, una gran estatua de hierro mostraba a un gigante meditando.

Markus fue quien tomó la iniciativa. Por alguna razón pensaba que aquella estancia debía contener algún tipo de puerta secreta, siendo la estatua la clave para abrirla. Pero por más que presionó y exploró la figura no dio con ningún resorte. Y eso que estaba claro que muchas de las piezas de la estatua estaban diseñadas para ser móviles. Exploró entonces la gran cortina que se extendía justo en la pared a espaldas de la estatua. Sin suerte también, pues al menos donde lo comprobó, solo ocultaba pared de solida roca.

Mientras, Juku y el resto se habían acercado tímidamente a la tinaja para descubrir en su interior varias joyas y monedas. Demasiado suculento para dejarlo estar. Juku metió la mano y extrajo algunas joyas, solo para ver con horror como la estatua empezaba a moverse y desenvainaba una gran espada. Aunque el primero que probó la furia del guardián sería Markus, que estuvo a muy poco de caer a las primeras de cambio.



Viendo lo peligroso que era aquel enemigo, Finan recurrió a uno de sus conjuros más poderosos y consiguió desterrar al monstruo del plano material. Con un poco de suerte se quedaría para siempre allí donde fuera que hubiera acabado. Pero no habría tiempo para relajarse. La cortina justo detrás de la estatua se abrió y dejó al descubierto un pasillo y varias estancias, desde las que empezaron a acudir varios sacerdotes. Si el guardián aún hubiera estado activo, sin duda nuestros aventureros se habrían visto en una situación bien distinta, pero pudiendo concentrar sus energías en los sacerdotes, estos no aguantaron el envite y quedaron neutralizados rápidamente. Uno de ellos mostraba ropas mucho más ornamentadas que el resto, y tras comprobar que su maza era un objeto mágico alineado con el caos, el grupo dedujo que debía tratarse de Belsornig, el sumo sacerdote del agua.

Fue en ese momento cuando regresó el guardián de su destierro mágico. Su espada se movió a una velocidad pasmosa para castigar a nuestros aventureros. Finan recibió un fuerte correctivo, igual que Markus y Juku. Pero al final, los ataques combinados de todos ellos más los providenciales proyectiles mágicos de Galiard, terminaron por doblegar a la criatura.

El resto fue fácil: el grupo se adueñó de bastante tesoro de la estancia y Finan se llevó la maza del sacerdote para destruirla en cuanto tuviera oportunidad. Solo cabía esperar que el ruido del combate no atrajera a más enemigos. Apenas había empezado aquel día y ya se estaban quedando sin recursos...


martes, 28 de diciembre de 2021

Los Vengadores de Boccob 61

Nuestros aventureros casi podían acariciar ya la mano de Vecna, la reliquia que les había llevado hasta aquellas catacumbas de pesadilla. Habían superado muchos peligros  y se sentían seguros de sus capacidades. Pero el templo aún podía sorprenderles con algunos trucos nuevos.

Espejito, espejito

Tras acompañar a los cautivos hasta la superficie e indicarles como llegar hasta Nulb, el grupo volvió a internase en las cámaras subterráneas del templo. Con una idea más precisa de la disposición de las cámaras del segundo nivel, no les costó acortar hasta volver al lugar del último enfrentamiento. Desde allí se dirigieron al norte, hasta toparse con una extraña cámara de luz blanca y aroma relajante, una especie de oasis de tranquilidad. Un enorme espejo dominaba la habitación, desprovista de cualquier otro mobiliario. Al entrar en la misma, dos seres alados se mostraron a través del espejo. Dijeron ser seres celestiales a cargo de la única sala consagrada al bien y a la ley, un vestigio dejado por las tropas que asaltaron el templo hacia ya diez años. Los seres celestiales también les contaron que aquella sala solo había sido posible gracias a la redención de Iuz, conocido por todos como un dios malévolo, que en última instancia había visto la verdad suprema y se había convertido al bien. Este último detalle dejó algo mosca a nuestro clérigo de san Curthbert, que prefirió continuar con la exploración y abandonar la habitación.

Así, los Valientes de Boccob llegaron a una gran sala distribuidora cuyos frescos proclamaban las victorias y terribles sacrificios oficiados en los tiempos de esplendor del culto. Unas escaleras bajaban hasta una gran puerta de bronce, llena de sellos y cadenas. Como habían consumido muchos de sus recursos, abandonaron de momento aquella puerta y continuaron con su recorrido por el segundo nivel. Hacia el oeste, se toparon con una cámara dedicada al elemento del agua. Una fuente, una gran tinaja y una estatua tentaculada gobernaban la sala. Todo aquello exudaba peligro a raudales. Nuestros aventureros necesitaban recuperar fuerzas si querían continuar con la exploración, pues estaba claro que de otra manera cualquier enfrentamiento podía ser fatal.

Tras discutirlo durante unos instantes, volvieron sobre sus pasos, decididos a descansar en la sala consagrada al bien. Como Finan había compartido sus reservas, el grupo se organizó para hacer guardias. Y a fe de san Curhbert que hicieron bien, pues en medio del descanso, aquellas dos figuras celestiales cruzaron el espejo convertidas en unos horribles hombres-lobo.Cogidos por sorpresa, nuestros aventureros se batieron como gatos panza arriba. Por suerte sus armas mágicas les sirvieron bien, pues de no haberlas llevado consigo, sin duda el combate había acabado de otra forma. Lamentablemente no salieron ilesos, pues Markus recibió un par de heridas bastante feas.


Con los ecos del combate apagándose, nuestros aventureros remendaron sus heridas y se dispusieron a continuar descansando. Sin duda necesitarían todas sus fuerzas para prevalecer sobre aquel templo de mal elemental...

 

jueves, 16 de diciembre de 2021

Los Vengadores de Boccob 57-60

La peripecias de nuestros aventureros continúan. En esta ocasión en otra plataforma, ya que estamos migrando la campaña de Roll20 a Foundry VTT, de momento con buenos resultados. En nuestra última entrada los dejamos volviendo a las entrañas del templo. Veamos como les ha ido desde entonces.

Los salones inferiores

Tras la batalla contra las tropas del templo de tierra, todo el primer nivel parecía deshabitado. Un plomizo silencio era el único acompañante del grupo, que deseaba registrar bien aquellas salas sospechando que podían quedar tesoros por recuperar. Fue así como dieron con una habitación llena de desperdicios donde un grupo de extrañas criaturas habían construido su morada. Juku se lanzó al combate junto al resto de sus compañeros, solo para descubrir que se estaban enfrentando con alguna clase de monstruo oxidante. A resultas del encuentro algún escudo quedó dañado, pero poco más tuvieron que lamentar nuestros aventureros, si bien tampoco lograron mucho más tesoro.

Enfocados de nuevo en encontrar la reliquia de Vecna, los Vengadores se encaminaron hacia el siguiente nivel, precedidos por un ojo arcano invocado por Galiard. Para desasosiego del grupo, el ojo dio con ciertas criaturas incorpóreas, poco más que sombras, que parecían guardar algunas de las rutas de bajada. Sin embargo lograron esquivarlas al dar con una bajada que no parecía estar custodiada. Así llegaron a una sala hexagonal llena de una fina arena donde destacaba un gran altar de un finísimo cristal. Demasiado irresistible como para no explorarlo concienzudamente, y seguramente muy importante como para dejarlo sin custodia, pues poco después de comenzar a revisarlo una pared del recinto se abrió para revelar a una anciana mujer de espalda encorvada.


Juku y Markus no tardaron en disfrutar de las atenciones de aquella criatura, a todas luces inhumana. Pero san Cuthbert no parecía dispuesto a abandonar al grupo, y a través de Finan y de la inestimable ayuda de los conjuros de Galiard, lograron doblegar a aquel ser de pesadilla.

Preocupados por si los ruidos de la lucha atraían a más enemigos, nuestros aventureros se dirigieron hacia el sur, para llegar a un pasillo ancho iluminado por extraños líquenes y musgos fosforescentes. La magia impregnaba aquel lugar en su totalidad. Hacia el oeste las luces eran de tonalidades verdes, mientras hacia el este tomaban un color más rojizo. Continuaron hacia el sur, solo para dar con una especie de sala de guardia donde un par de monstruos permanecían encadenados dentro de una oscuridad mágica. Así fue como el grupo se enfrentó nada más y nada menos que a una hidra y a su cuidador trol.

Galiard, preso de una rabia incontenible, desató todo su poder en forma de una temible lluvia de fuego que terminó por consumir al enemigo. Sin embargo el mago había agotado prácticamente toda su capacidad mágica en el proceso. Un hecho del que no tardarían en lamentarse cuando se dieron de bruces contra Alrem, señor del templo de fuego. En compañía de algunos esbirros y de unos potentes espíritus flamígeros, se enfrentaron a nuestros aventureros decididos a terminar con aquel grupo de entrometidos.

Y a fe de Rao que casi lo logran. Galiard desde luego terminó dando con sus huesos en tierra, pues los espíritus flamígeros atravesaron con facilidad la línea defensiva del grupo y alcanzaron al hechicero que logró sobrevivir por muy poco. Los Vengadores de Boccob tuvieron que aplicarse como hacía mucho tiempo que no se veían obligados a hacer. Al final la diosa fortuna decidió que nuestros aventureros vivirían para continuar con sus andanzas, pues lograron vencer por los pelos en el combate.

Tras lamerse las heridas y explorar un gran salón claramente consagrado al elemento del fuego, el grupo se encontró con un grupo de sectarios que escoltaban a unos prisioneros. No les costó mucho liberar a los cautivos, y así conocieron el nombre del sacerdote del fuego al que habían eliminado y obtuvieron nuevos testimonios de que las diferentes facciones del templo no estaban precisamente lo que se dice bien avenidas. ¿Podría el grupo beneficiarse de aquella situación? Era algo que estaba por verse, primero había que poner a salvo a los cautivos...




miércoles, 27 de octubre de 2021

Los Vengadores de Boccob 52-56

Después de unas semanas convulsas, nos ponemos al día con las andazas de los Vengadores de Boccob, ya que durante este tiempo no han estado precisamente lo que se dice ociosos. En nuestra última sesión los dejamos explotando el primer nivel del templo del mal elemental, y al menos eso, no ha cambiado mucho.

Misterios dentro de misterios

Los aventureros habían sufrido bastante contra las criaturas de roca, pero sabían que no podían perder mucho tiempo en aquella sala. Lo más importante era el caliz que reposaba sobre el techo del zigurat y la puerta de doble hoja de bronce del fondo. Ninguno de nuestros aventureros pudo acercarse a dicha puerta, pues parecía irradiar un miedo irresistible. Cogieron el caliz y salieron en dirección este, con intención de explorar aquella parte del complejo.

Sin embago no tardaron en encontrarse con un nuevo grupo de enemigos, encabezados en esta ocasión por un clérigo al que identificarón como Romag. Los Valientes de Boccob se defendieron como una maquinaria bien engrasada, y las tropas defensoras del templo no tuvieron ninguna oportunidad. Impresionado por su capacidad combativa, Romag se retiró y meditó sobre lo sucedido. Poco después se aparecería ante el grupo para proponerles una alianza. Con la ayuda de los aventureros Romag deseaba librarse del dirigiente del templo del agua, al que parecía odiar con mucha intensidad. Pero Finan no estaba dispuesto a colaborar con semejante ser, atacándolo en cuanto tuvo la oportunidad.

Romag tuvo que retirarse una vez más, jurando vengase del grupo. Tras eso los Vengadores se retiraron para recuperar fuerzas, usando la poca magia que les quedaba para asegurarse un lugar resguardado donde descansar.

Tras dormir un poco volvieron a la zona este, descubriendo que todo estaba más vacío incluso que antes. Sin que ellos lo supieran, las tropas que quedaban de Romag se habían retirado para montar una última emboscada. Mientras tanto, nuestros aventureros dieron con una serie de calabozos, donde encontraron a Esmeralda y su amiga Flana. La dos procedían de los asaltos a Hommlet. De hecho una de las razones por las que el grupo había llegado hasta allí era precisamente el rapto de Esmeralda. Fue entonces cuando Romag lanzó su último ataque.

El combate fue encarnizado, con Markus llevándose la peor parte, pero Juku hizo valer su valía como guerrero, y apoyado por los conjuros de Galiard y Finan, terminó por abatir definitivamente a Romag. Los seguidores de la tierra elemental habían quedado descabezados.

Unas cuantas horas después, nuestros aventureros llegaba a Nulb para que Sito (Otis) y la anciana herborista se encargaran de poner a salvo a Esmeralda y Flana.

Sientiendose ya a salvo, las muchachas pudieron contar todo lo que habían vivido en el complejo desde que fueran apresadas. Así, los Valientes de Boccob conocieron que los sectarios estaban muy interesados en raptar y conseguir prisioneros. Unos cuantos los vendían a los esclavistas de la costa salvaje para financiarse. Otra buena parte de ellos los usaban en sus oscuros rituales, y los más robustos y resistentes eran entregados a unos elfos de pelo albino y piel oscura. Estos elfos solían visitar el templo periodicamente y aunque las muchachas no sabían mucho del asunto, sí que habían llegado a reconocer en varias ocasiones la palabra Eclavdra. Esmeralda estaba convencida de que aún seguían con vida solo porque Belsomig, el diácono del templo del agua elemental, se había encaprichado de ellas. Romag se las quedó entonces para él, solo con la intención de frustar a su enemigo político.



Pero aún aguardaban unas cuantas revelaciones más. Un poco después, la vieja herborista habló en un aparte con Finan y le contó que era en vedad la diácona Y'dey, encargada del templo de San Cuthbert en Hommlet. Llevaba un año en Nulb como espía de Veluna. Durante todo ese tiempo había estado estudiando el templo y todo lo sucedido en los años precedentes. Puesto que los Valiente de Boccob estaban convencidos de volver al templo, lo menos que podía hacer era compartir la información que sabía con ellos.

Y'dey estaba convencida de que tras el templo del mal elemental se encontraba el Dios Elemental Ancestral, un ente nacido de la parte más oscura de los dioses y los mortales. Un ser de energía caótica pura y maligna adorado por gigantes y especies afines. En algún momento llegó incluso a corromper a varias tribus flaenias, hasta que Beory se percató de ello y golpeo al dios con su maza. Ese momento lo aprovecho Lolth, la terrible diosa-demonio de las arañas, para aprisionar la esencia del dios y convertirse en señora indiscutible de los Drow. El cuerpo del Dios Elemental Ancestral explotó en miles de fragmentos que se diseminaron por todo Oerth. Al menos eso se contaba en las viejas crónicas y leyendas.

Que los elfos ocuros estuvieran ahora en contacto con los sectarios del templo, solo podía significar que alguna facción de los Drow había dado la espalda a Lolth. Además las tropas leales que asaltaron el templo hacía diez años identificaron cierto poder encerrado en sus entrañas que lamentablemente no pudieron erradicar. ¿Pudiera ser que hubiera algo de la esencia del Dios Elemental Ancestral encerrado en áquel lugar? Quizás esa era la razón de que la mano de Vecna hubiera terminado allí. Y'dey tenía la sospecha de que los sectarios querían usar el poder del objeto para liberar a lo que fuera que estaba allí encerrado.

Con toda esa información, nuestros aventureros volvieron sobre sus pasos y se internaron de nuevo en el templo del mal elemental. Por cada respuesta que habían obtenido, un nuevo interrogante aparecía ante ellos...



jueves, 16 de septiembre de 2021

Los Vengadores de Boccob 51

Termina el verano y toca ir limpiando las telarañas del blog. Para comenzar, nada como subir una de las últimas partidas jugadas, cuyo resumen pensaba que ya había subido en su momento, y que obviamente no fue así. Continuamos por tanto con las andanzas de los Vengadores de Boccob.

Los pilares de la tierra

Tras explorar el pequeño mausoleo sin obtener nada de valor, nuestros aventureros se dirigieron hacia el oeste. Así llegaron hasta un gran pasillo con el suelo marcado con extraños triangulos de alabastro negro. El grupo no iba a dejar que unas piedras dirigieran sus pasos, así que tomaron directamente la dirección opuesta a la marcada por esa especie de flechas.

El pasillo parecía discurrir alrededor de algún tipo de sala central, con algún que otro pasillo auxiliar que se alejaba de la zona. Siguiendo uno de esos pasillos, los Vengadores llegaron hasta una sala totalmente calcinada. Sin duda fue una biblioteca en otro tiempo. Tomos y tomos arruinados se amontonaban en el suelo. Pese a que los revisaron con atención, nada útil parecía poder salvarse, así que algo frustrados, terminaron por volver al pasillo principal.

Un poco después dieron con unas anchas escaleras que descendían, pero no deseando abandonar posibles enemigos a sus espaldas, las ignoraron por el momento y siguieron con su exploración del nivel actual. Así llegaron hasta un nuevo tramo con los mismos triangulos marcados en el suelo, esta vez, apuntando en la dirección en la que se movían. Sin más remedio que seguir por donde andaban, accedieron a una gran sala con tierra en el suelo y una pirámide truncada en el centro. En su cúspide brillaba un caliz.

No habían llegado hasta la pirámide cuando el suelo tembló y cuatro enormes criaturas de roca y tierra se lanzaron contra ellos. Finan expulsó a una de esas criaturas de vuelta a su plano natal, mientras las otras tres alcanzaban el cuerpo a cuerpo. El combate fue encarnizado, y ninguno de nuestros aventureros consiguió escapar ileso. En algún momento incluso pareció que se habían topado con el enfrentamiento que no serían capaces de superar. Pero Boccob debía estar sonriéndoles ese día desde las alturas, y contra toda probabilidad, consiguieron dar la vuelta al combate y vencer a sus enemigos. Al terminar, y cuando el silencio volvió a reinar, Finan tuvo que emplearse a fondo para que el grupo pudiera recuperar parte de su fuerza y pudieran continuar con su incursión. Si alguien había oido el ruido del combate, muy probablemente no tardarían en tener compañía...


 


 

miércoles, 23 de junio de 2021

Los Vengadores de Boccob 48-50

Recuperamos el pulso a los resúmenes tras una temporada en la que RealLife(tm) se ha esforzado a base de bien en mantenerme lo más ocupado posible. Y es que si bien el blog no se ha mantenido al día, los Vengadores de Boccob no han cesado en su búsqueda de la mano de Vecna. Vamos a ver cómo les ha ido (los sucesos anteriores AQUÍ).

Incursión en el templo del mal elemental

Ocultos en la foresta cercana, nuestros aventureros estudiaron con atención las ruinas que tenían delante. A plena luz del día, y desde la distancia, el lugar no parecía especialmente peligroso. Envalentonados, salieron de su escondite y retomaron el seguimiento de las huellas que les habían conducido hasta allí.

Pronto se percataron del gran número de cuervos que sobrevolaban el lugar. No eran criaturas corrientes,  y se agrupaban con especial insistencia en torno a una torre de vigilancia en la zona norte del complejo. Convencidos de que eran algún tipo de vigías, Markus y Finan se adelantaron mostrando en alto los medallones que encontraron en Hommlet.  Los recibieron unos hombres malcarados, que sin embargo los invitaron a entrar en la torre tras reconocer los emblemas. Ya en el interior, y antes de que su engaño pudiera ser descubierto, nuestros aventureros se enzarzaron con los bandidos. Juku y Galiard llegaron poco después portando los medallones obtenidos en Rappan Athuk para apoyar a sus compañeros y terminar de reducir a los guardias.

Desde la torre, no les costó mucho encontrar unas escaleras que descendían y una grieta de aspecto natural. Desde allí siguieron por un angosto corredor hasta dar con otras escaleras de caracol. Así se internaron en las catacumbas inferiores.

Una de las primeras salas a las que llegaron contenía varias columnas en su interior. Markus se adentró en en la habitación y sintió como una baldosa se hundía suavemente bajo su peso. Una reja selló la entrada, no sin que antes Juku saltara al interior para ayudar a su compañero. Una suave canción hipnótica llegó hasta sus oídos mientras dos arpías descendían desde las alturas. Por suerte, Markus y Galiard se resistieron el encantamiento. Juku y Finan se liberarían poco después, aunque para entonces la sala era un hervidero, pues un nutrido grupo de necrófagos había llegado desde otra sala aledaña. La situación se presentaba complicada para Juku y Markus. Por suerte Finan apeló a San Cuthbert y abrió un agujero en la pared para sortear el enrejado. Pero Markus había sufrido muchas heridas y terminó por caer ante el envite de sus enemigos. El resto de nuestros aventureros mantuvieron la posición hasta abatir a las criaturas, y gracias al poder sagrado de Finan, Markus pudo recuperarse de sus heridas. Una última sorpresa aguardaba al grupo, pues al registrar el lugar, se encontraron con una magnífica cota de mallas élfica. Por lo visto, una prenda perteneciente a un caballero del grifo de Celene.



Galiard pudo probar la calidad de su nueva armadura un poco después, cuando al seguir con su exploración, fueron atacados por estirges. Aquellas criaturas no pudieron evitar que los Vengadores de Boccob llegaran hasta una sala de paredes negras precedida por una inscripción que la anunciaba como la "Sagrada Cámara del Gran Augurio". Galiard desentrañó pronto el funcionamiento de aquél lugar, logrando invocar un ente demoniaco dispuesto a contestar a sus preguntas. Aunque para consternación de nuestro aguerrido elfo, las respuestas del ser, incluso ante la misma pregunta, fueron erráticas y contradictorias No parecía que pudieran sacar nada útil de allí, así que no se demoraron en el lugar. 

Un poco después encontraron una extraña puerta de bronce, que al ser tocada, descargaba proyectiles eléctricos. La sortearon nuevamente apelando a su capacidad mágica de abrir puertas en paredes de roca. Y así pudieron explorar un extraño mausoleo donde los nichos estaban enterrados en fango. Lamentablemente, nada que les hiciera creer que estaban más cerca de conseguir su objetivo...


jueves, 20 de mayo de 2021

Los Vengadores de Bocoob 45 y 46

Continuamos con las andanzas de nuestros pizpiretos aventureros, consagrados a la recuperación de la mano de Vecna, mientras continúan buscando una forma de encontrar el famoso templo del mal elemental.

Falsas apariencias

Nos les costó mucho entrevistarse con Burne. Pese al ataque de los osgos, la fortaleza que estaba construyendo junto a su compañero Rufus seguía siendo el lugar más seguro y prominente en la villa de Hommlet, y tras unas palabras con los guardias, fueron conducidos a una cómoda cámara donde poder conversar en privado con el hechicero.

Al principio, Burne mostró cierta resistencia a creer en la historia de los aventureros. El consejo debía estar muy ciego si un espía del templo había podido andar entre ellos durante nada más y nada menos que un año. Pero al final tuvo que claudicar ante las evidencias que se le presentaban, sobretodo al descifrar la nota que los Valientes de Boccob habían interceptado:

Lareth a caído. Un grupo de aventureros llamado los Vengadores de Boccob son los causantes. La barbacana puede estar comprometida. ¿Qué deseáis que hagamos?
R.

No había tiempo que perder, el grupo se dirigió con presteza a la tienda de Rannos, y mientras nuestros aventureros montaban guardia y se aseguraban de que nadie escapara, Burne se introducía solo en la tienda y lograba apresar sin mucho esfuerzo a Rannos y su compinche Gremag.

De vuelta en la torre de Burne, Galiard utilizó su hechizar persona para sonsacar lo que pudiera de los dos espías, y aunque sabían que era una opción con pocas posibilidades de funcionar, una buena interpretación y la colaboración de todo el grupo, lograron obtener algunos retazos de información:

  • Rannos y Gremag llevaban un año trabajando para el templo
  • Proporcionaban información y equipo a Lareth
  • Le informaban de caravanas de comerciantes poco defendidas y de otros posibles blancos fáciles
  • La captura de esclavos era una forma importante de financiación para el templo
  • No conocían directamente a su interlocutor más allá de Lareth, ni si los cuervos mensajeros venían de Nulb o directamente del templo.

El consejo de Hommlet quedaba una vez más en deuda con el grupo. Y aunque nuestros aventureros tenían claro que querían seguir con su búsqueda y partir hacia el templo, se guardaron muy mucho de revelar sus planes a nadie. No podían asegurar que no quedaran espías del templo. Y a ciencia cierta que aquella villa aún les deparaba alguna que otra sorpresa, pues esa misma noche Elmo se confesó como un caballero del venado a las órdenes del vizconde de Verbobonc. Los últimos actos de nuestros aventureros le habían movido a revelarles sus verdadera identidad, así como a susurrarles que si visitaban Nulb, podrían contar con la ayuda de su hermano Otis, infiltrado como herrero y también a las ordenes del vizconde.

A la mañana siguiente el grupo partió hacia el norte. Habían propagado, con la ayuda de Elmo, la noticia de que volvían a la ciudad libre de Falcongrís. Si bien, en cuanto estuvieron lejos de la villa, abandonaron el camino para dirigirse campo a través hacía el noreste. En esa dirección debían terminar por encontrarse o bien con el templo o bien con el asentamiento de Nulb. La noche les sorprendió cerca de unas colinas, donde se hicieron fuertes para descansar y recuperar fuerzas.

Sin embargo aquella noche iba a distar mucho de ser tranquila. Durante su guardia, Markus oyó las pisadas de un par de personas que ascendían hacia la cumbre. Lleno de curiosidad, despertó a sus compañeros y se dispuso a seguir a los extraños para intentar descubrir que les podía llevar tan lejos de cualquier núcleo de población conocido.

Así pudo observar una extraña ceremonia al rededor de un menhir marcado con runas flaenias antiguas. Aunque la verdadera sorpresa llegó cuando Celene, el segundo satélite de Oerth, se reveló en los cielos. Entonces las dos figuras comenzaron a convulsionarse y a cambiar, ganando estatura, masa muscular y pelo, mucho pelo.

Poco después Markus descendía a toda prisa perseguido por dos horribles figuras mitad lobo mitad hombre. Por suerte el resto de sus compañeros estaban preparados. Primero actuó Finan, que tras invocar el poder de San Curthbert, desterró a una de las dos criaturas. El resto del grupo rodeó a la segunda bestia y el hacha de Juku hizo el resto. Pasados los efectos del destierro, la criatura expulsada volvió al plano material, solo para huir a toda prisa tras ver el destino que había corrido su compañero.

A la mañana siguiente el grupo puso toda la distancia que pudieron con aquellas colinas, no deseando saber nada más de aquel menhir o de los hombres-lobo. Y así no tardaron en llegar hasta las estribaciones del bosque nudoso. Siguiendo el curso de un río descubrieron en la distancia el asentamiento de Nulb, y puesto que ese no era su destino, se desviaron hacia el este. Poco después encontraban en un claro una estructura en mal estado que claramente pertenecía a algún tipo de templo. Habían llegado a su destino...