miércoles, 12 de junio de 2019

Los Vengadores de Boccob 17

En nuestra última sesión dejamos a nuestros aguerridos aventureros después de profanar el sello de una tumba milenaria, y descubrir que hay seres que pueden trascender la vida y el tiempo. ¿Qué consecuencias habrá tenido su acción? vamos a verlo.

La maldición del oro


La criatura hecha de sombras volvió a mirar al grupo, si acaso eso era lo que podía hacer a través de sus dos cuencas vacías iridiscentes. En las mentes de nuestros aventureros volvió a resonar una voz de ultratumba: 

- ¿Quiénes sois? ¿Qué hacéis aquí? ¿Por qué osáis despertarme?  

Los Vengadores de Boccob no reaccionaron de primeras. Se debatían entre atacar a la criatura o ganar algo de tiempo e información. La propia criatura no parecía tener muchas ganas de lanzarse al combate, pese a llevar desenvainada una larga espada reluciente.

- Inclinaros ante Argademón, señor de los ur-flaenios, rey de Rappan Athuk

El grupo seguía paralizado mientras la criatura les golpeaba la mente con sus palabras. Hasta que se decidieron a contar que solo estaban allí buscando riquezas. Y que de hecho había sido una esfinge llamada Efix quien les había revelado la existencia de aquel lugar.


El muerto viviente se echó a reír. Efix era una criatura maldita atada mágicamente a la habitación donde los aventureros la encontraron. Nunca sería libre si Argademón podía evitarlo. Obviamente la esfinge había manipulado a los aventureros para tratar de liberarse, y estos habían picado el anzuelo. Argademón, divertido si es que tal cosa era posible en un espectro, les reveló incluso que la clave de la maldición de Efix se encontraba en el trono mágico de aquella sala.

Y entonces el grupo salió de su estupor y atacó a la criatura. Justo a tiempo, puesto que el espectro parecía haber estado tratando de ganar tiempo para recobrar todas sus fuerzas. En los primeros compases de la lucha se mostró algo torpe, pero según avanzaban los segundos nuestros aventureros vieron aterrados como sus golpes se volvían más certeros y dañinos. Su espada silbaba por el aire mientras su mano enguatada buscaba el cuello de sus enemigos. Y ¡ay de quien sufriera su toque! pues era capaz de absorber el alma de sus blancos.

Markus y Heahmund cortaban sin parar el cuerpo de la criatura, aunque apenas parecían dañarlo. Galiard utilizó el poco poder que le quedaba para lanzar un último conjuro que tampoco pareció surtir mucho efecto. Todo estaba en las manos de Juku y su hacha mágica ancestral. Y no defraudó a sus compañeros. Tras varios golpes muy potentes, blandió el arma en un gran arco vertical y partió la corona de la criatura en dos mitades, que desapareció entre un torrente de aire helado y un profundo gemido horrible y malvado. Argademón no volvería a hollar las tierras de Flaenia.

Tras recuperar el aliento, nuestros aventureros se guardaron su corona destrozada y se adentraron en la tumba. Las paredes estaban repletas de grabados e imágenes relacionadas con el terrible dios Nerull, el gran segador. Pero si algo llamó su atención, eso fue los tres grandes cofres repletos de monedas y pergaminos. Juku probó a arrastrar uno de ellos fuera de la estancia, pero entonces uno de los grabados pareció cobrar vida y un enorme segador traslucido atravesó con su guadaña el cuerpo del aventurero. Inmediatamente Juku se desplomó inconsciente.

El resto de los aventureros recuperaron su cuerpo, y utilizando un gancho, cuerda y el conjuro de mano de mago, consiguieron sacar los cofres sin sufrir más percances. Nunca habían visto tantas riquezas juntas. Al menos en eso la esfinge no les había engañado.

El grupo se retiró a la pequeña habitación secreta donde Galiard venciera al guardian espectral para descansar y recobrar fuerzas. En su haber tenían unas 1.300 mo, 4 gemas, 500 mp y seis estuches de pergamino con otros tantos conjuros inscritos. Un gran botín. Ahora quedaba resolver como transportarlo hasta la superficie ...

  






3 comentarios:

  1. Una sesión corta pero intensa, enhorabuena a los aventureros que por fin han encontrado un botín acorde a su ambición.

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    1. No creas que fue tan corta. De tiempo duró lo mismo que las anteriores, pero decidir que hacer con el tesoro y como transportarlo consumió una buena parte del tiempo :)

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    2. Ay, esos "pequeños" problemas de gestión, jejeje

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