domingo, 30 de septiembre de 2018

Opiniones Desechables: Torneos en los juegos de rol

Contaba el otro día mi primera asistencia a las jornadas LES, donde tuve el honor de poder participar como juez en el torneo de Eirendor que tuvo lugar el sábado por la tarde. El tema de los torneos en los juegos de rol no es nada nuevo, ya que han existido desde sus inicios. A título personal, sin embargo, si que ha sido una experiencia totalmente nueva, y da la casualidad de que este año he podido tener contacto con dos modalidades distintas. Por eso se me ha ocurrido que no estaría de más dejar por escrito mis impresiones. Vamos con ello.

Un poco de historia


De acuerdo con la cronología oficial, Dungeons & Dragons fue publicado en 1974, y un año después tuvo lugar el primer torneo durante las Origins I. De aquel torneo saldría años después la mítica aventura S1 Tomb of Horrors (La tumba de los horrores). Si tienen interés por aquella época les recomiendo visitar este ENLACE, donde se puede consultar escaneado un fanzine de aquella época con un resumen de las jornadas. Me parece un documento fascinante del que pueden encontrar la primera página abajo, y pueden descargarlo como PDF aquí.


Me permito traducir la parte centrada en su experiencia como jugador en el torneo, aunque el documento es interesante en su totalidad.

La mazmorra que Gary había traído se jugó como un torneo. Todos los equipos con personajes idénticos (que van desde un Mago de nivel 12 a un Guerrero del 4, con fuerza 18). Todos los personajes se asignaron por orden alfabético. Terminé con un Mago de nivel 6, supuestamente el más débil del grupo. Solo cuatro de los quince jugadores de mi grupo tenían experiencia previa, me adjudiqué el papel de portavoz del grupo y anuncié que seguiríamos una disciplina militar. A juzgar por la forma en que fue el juego, la del ejército de Slobbovia.

Continua después con una descripción pormenorizada de sus andanzas en la tumba, con un final no demasiado bueno. No deja de ser un "spoiler" en toda regla, así que saltamos directamente a las conclusiones.

De toda esta experiencia saco un par de lecciones.
1) No dirijas D&D como un torneo.
2) Siempre arranca el yeso de las paredes, a menos que estés en la mazmorra de alguien de mente retorcida como yo, que podría poner gas venenoso detrás.
3) Juega una partida de Gygax si te gustan los pozos, las puertas secretas y las mazmorras aleatorias. Juega a un juego como A&E si prefiere monstruos, hablar / discutir / pelear con alguna opción de conocer a los personajes y de obtener una experiencia más emocionante.
Por supuesto, puede que la partida no haya sido de las típicas, pero Gary puede defenderse por sí mismo. No siento ningunas ganas de volver a participar en una partida similar.

Independientemente de la opinión personal del participante, este documento sirve para demostrar que los torneos existieron -y existen-, y también que desde sus inicios fueron un tema controvertido no del gusto de todos. También que, al menos en esta modalidad, estaban pensados como una competición entre diferentes grupos, por lo que no se desvirtúa el carácter colaborativo de los juegos de rol. Puede parecer un inciso totalmente innecesario aunque tiene su explicación, como verán a continuación. Para finalizar, me gustaría hacer notar que aunque los torneos han existido siempre, parece que han estado principalmente asociados a D&D, ya que por más que he buscado no he encontrado referencias a otros juegos (que no digo que no existan).

El mejor jugador


Pero empecemos ya con la primera modalidad de competición de la que he podido "disfrutar" este año. En este tipo de torneo el objetivo es ser el mejor jugador de un grupo y de una partida en particular. No sé si es correcto utilizar la palabra torneo si somos estrictos, pero por su carácter competitivo me parece adecuado tratarlo. Sobretodo porque cuando se trata el tema de los torneos en los juegos de rol en redes sociales o foros, hay gente que parece entender que se está hablando de esta modalidad. Personalmente nunca hubiera pensado que esto pudiera llegar a ponerse en práctica, si no fuera porque lo he visto con mis propios ojos durante unas jornadas a las que asistí como jugador.

En dichas jornadas al finalizar las partidas (sin importar el juego), los jugadores y DJ debían votar al mejor jugador, valiendo el voto del DJ el doble. El jugador seleccionado recibía un pequeño obsequio y ahí acaba la cosa. Personalmente me parece un poco aberrante y sin sentido. Aún no entiendo que se buscaba potenciar con ese tipo de competición. Si alguien opina que no debe haber torneos en los juegos de rol, y es esta la modalidad que tiene en mente, no puedo estar más de acuerdo.

El mejor grupo


Esta sería la modalidad que se ha asociado siempre con el D&D. La que invariablemente viene a mi mente cuando alguien menciona el tema de los torneos en los juegos de rol, y la que pienso que tiene cabida en los mismos (sino no hubiera participado como juez en uno). En esta modalidad diferentes grupos juegan una misma aventura (o serie de aventuras) y obtienen puntos por lograr ciertos objetivos (avanzar más lejos en la exploración, recuperar más tesoro, desentrañar algún misterio, etc.). Este tipo de juego nos ha dejado aventuras que hoy se consideran clásicos en el mundo del D&D: A1-4 Against the Slave Lords,  C1 The hidden Shrine of Tamoachan, S3 Expedition to the Barrier Peaks o la propia S1 Tomb of Horrors.

En esta modalidad el objetivo está claro. Se trata de ser el mejor grupo de aventureros. Obviamente no hay una forma de jugar bien o mal a un juego de rol. No creo que haga falta que repita que como cualquier otro pasatiempo social y colaborativo, el único objetivo de una partida de rol es que todos pasen un buen rato. Sin embargo si la aventura introduce unas metas claras, y se puede medir los logros que llevan a cabo los jugadores, estamos ante una situación más o menos objetiva para poder elegir al mejor grupo. No veo mal que en esta situación se busque recompensar al grupo que se sepa mejor las reglas del juego (sobretodo a nivel de poderes, hechizos, etc.), que tenga una mejor capacidad para crear una dinámica de grupo efectiva o que atienda a los detalles y no se despiste.

¿Es algo que debiera estar presente en todas las jornadas y clubs? Pues tampoco hay que pasarse. Los torneos de rol son solo una aspecto más. Una curiosidad y una oportunidad para explorar un aspecto curioso de nuestra afición. Creo que es algo que buscan muchos participantes que se acercan a jornadas y eventos similares, puesto que el juego de rol por antonomasia ya lo disfrutamos con nuestros grupos de juego habituales. Yo desde luego he quedado encantado con la experiencia y me encantaría poder disfrutarla como jugador.

Un ejemplo real


Pero vamos con mi experiencia de primera mano en uno de estos "saraos". Lo primero que he de decir que si preparar una partida o actividad para unas jornadas ya es un trabajo considerable (aventura, fichas, materiales, etc.), preparar un torneo multiplica el trabajo por 10. Estoy asombrado por la labor que llevaron a cabo +Variable y +Ashamu X. Consideren que hay que preparar la aventura, establecer el sistema de puntos, coordinar a los jueces/DJs, preparar los materiales para todas las mesas, etc. Y eso solo antes de empezar, que luego hay que asignar a los jugadores, estar pendiente de lo que pasa en las diferentes mesas, controlar el tiempo, seguir el avance de los diferentes grupos, etc.


En nuestro caso particular quiero creer que el resultado final recompensó el esfuerzo realizado. Yo desde luego me metería otra vez en ello sin dudarlo. Y si puede ser como jugador, mejor :). Como juez es una oportunidad inmejorable de explotar el punto fuerte de unas jornadas, que no es otro que poder dirigir a gente con la que no juegas a menudo. Siempre acaban sorprendiéndote con sus salidas e ideas. En este caso tuve la oportunidad de dirigir a tres de los cuatro grupos participantes, y doy fe de que cada uno fue diferente y especial a su manera.

Lecciones aprendidas


Pero digamos que has llegado hasta esta entrada porque ya tenías la idea de organizar un torneo y simplemente buscas información sobre como lo han organizado otros antes que tú. Si es así, quizás estas lecciones que he extraído para mi mismo te puedan ser de utilidad:


  1. Recordar en todas las fases que al final se trata de pasar un buen rato. La competición está bien, pero no a costa de un buen ambiente. Hay que tener protocolos de actuación si algún grupo o participante se desmadra.
  2. Tener alguna regla o protocolo si algún grupo no puede completarse con todos los miembros necesarios (aunque sea dejar claro en las bases que no podrán jugar). 
  3. Los jugadores deben tener claro desde el principio el objetivo de cada fase y en que consiste el sistema por el que van a conseguir puntos.
  4. Divide la aventura en fases para poder hacer varias rondas eliminatorias.
  5. Incluye muchas oportunidades de lograr puntos para minimizar el riesgo de que acaben varios grupos empatados en la última ronda.
  6. Incluye en la aventura una razón para el límite de tiempo de las rondas. Siempre es más agradecido si forma parte de la ficción y ayuda a que los jugadores no se dispersen (C1 The hidden Shrine of Tamoachan es un buen ejemplo, sencillo y efectivo).
  7. Prepara hojas para poder apuntar y seguir el resultado de cada grupo.
  8. Intenta estandarizar con los DJ que información deben dar a los jugadores en cada localización. Es importante que los jugadores estén en igualdad de condiciones independientemente del DJ que le haya tocado. Puedes escribir las descripciones de cada lugar, jugar previamente la aventura con los DJs como jugadores, etc. 
  9. Además de los DJs, una persona debe asumir el rol de coordinadora del evento, ayudando con cualquier eventualidad no prevista. Si además contáis con una segunda persona para solventar cualquier duda que pueda surgir en las mesas, mejor que mejor.


En cualquier caso, siempre es mejor una "imagen" que mil palabras. A continuación tienes todo el material que utilizamos en el torneo de Eirendor gracias a la gente de +YipiKaYei, siempre dispuesta a colgar todo lo que hacen en libre descarga:









domingo, 16 de septiembre de 2018

LES 2018 (Rolparty 2018)

Es una tradición en nuestro grupo de juego reunirnos una vez al año para pasar un fin de semana encerrados en algún lugar, celebrando que 25 años después, aún seguimos juntos pese a los avatares típicos de la vida cotidiana. Es una tradición que espero no perdamos nunca, aunque como este año, nos toque ser un poco creativos en su implementación. Y es que en esta ocasión nuestro buen amigo +Lassar Layam tenía muy complicado poder ausentarse de casa todo un fin de semana. Teniendo en cuenta que no se ha perdido ni una sola de las convocatorias, no era cuestión de sentar precedente. Así que hemos cambiado nuestro fin de semana de retiro rolero por ¡nuestra primera visita a las LES! Quede esta entrada como testigo de nuestras andanzas.

Llegada y acreditación


Nuestra intención siempre fue pasar todo el día del sábado en las jornadas. A ser posible llegando antes de la apertura de puertas y volviendo a casa bien entrada la noche. Miramos primero el AVE, por aquello de llegar descansados y no tener que pegarnos la paliza en coche, pero los horarios disponibles nos hicieron descartar la idea muy pronto. No había otra que madrugar.

A las 6:00 AM ya estábamos listos en el punto de reunión para iniciar nuestra andadura. Al final éramos cuatro los valientes dispuestos a acometer la aventura. Tras unos segundos de silencio en honor a los ausentes -que espero que el año que viene no falten (sí, os miro a vosotros, ya sabéis quienes sois) nos metimos en el coche dispuestos a pasar 3 horas y pico de viaje. Se me pasaron volando. Cuando me quise dar cuenta eran las 9:30 de la mañana y estábamos aparcando en la calle del polideportivo.

Los cuatro jinetes del Apocalipsis.

Para recibirnos ya había una nutrida cola de gente esperando para poder entrar a acreditarse, y no todos nos eran desconocidos: +Eneko Palencia, +Eneko Menica, la gente de Códice Creativo, etc. Mucha gente a la que tenía ganas de ver en persona. Una parte importante de estos eventos es precisamente esa: desvitualizar a la gente. Pero como buenos valencianos, y tras un viaje como el que habíamos realizado, nuestra prioridad era aprovisionarnos de un buen almuerzo. Pero ¡ay! infortunio cruel, estábamos lejos de nuestras tierras y desconocíamos el lugar. Tras una pifia colosal en orientación, no fuimos capaces de encontrar un lugar donde conseguir unos bocadillos y algo de café. Era un mal augurio y nos temimos lo peor. ¿Habríamos hecho el viaje para pasarnos el sábado de cola en cola lamentándonos por la ausencia de café y viandas? Menos mal que los organizadores se pusieron manos a la obra y la entrada en el recinto fue de lo más suave y rápida. La diligencia y trato exquisito por parte de todos los voluntarios fue una constante durante toda nuestra estancia. Hicieron un trabajo impresionante viendo el nivel de asistencia. ¡Chapó a la organización!

Además dentro del recinto nos pudimos hacer con algo de café, agua y unos pequeños bocadillos fríos que harían lloran al niño Jesús aquí en mi pueblo, pero que allí me supieron a gloria. El día remontaba y tocaba jugar nuestra primera partida.

Ambientazo desde primera hora de la mañana

La partida de la mañana

Queríamos apuntarnos los cuatro a las misma partida, por aquello de que no tenemos muchas  oportunidades de jugar todos juntos (alguien tiene que "pringar" de DJ). Llevábamos una lista de opciones (CdB con Zonk, Far West, D&D 5ª, etc). Al final encontramos acomodo para todos en una partida de Rápido y Fácil ambientada en la 2ª Guerra Mundial. Nos costó un poco encontrar la mesa, pero allí nos presentamos antes incluso de que hiciera acto de presencia el DJ. Era la primera hora de la mañana y el recinto ya estaba bastante lleno.

Lamentablemente nuestro DJ había tenido un pequeño percance y se había olvidado las fichas de pregenerados, así que hicimos unos personajes rápidos en unos folios en blanco. He de decir que al menos en ese aspecto, el nombre del juego no engaña. Después de eso, una pequeña introducción y directos a la acción. Eso sí, por el camino se nos unió un quinto jugador. Y es que me parece un poco ilusorio que la organización abra inscripciones a las 10:00 y las partidas comiencen a las 10:30. Con la cola que se forma para elegir actividad es prácticamente imposible cumplir horarios.


La partida en sí comenzó algo floja, pero fue ganando tracción y al final lo pasamos muy bien, que es de lo que se trata (fluffy te odio). Desde aquí mi agradecimiento al DJ, que al final es quien organiza la actividad de forma totalmente desinteresada. No recuerdo el nombre del quinto jugador, pero nos cayó a todos genial, y he de decir que seguro que no fue fácil para él aterrizar en una mesa donde cuatro de los cinco jugadores se conocen desde hace tanto tiempo.

En cuanto al sistema en sí, me vine con muy malas sensaciones. Según aplicamos las reglas la probabilidad de sacar pifia era muy alta, y de hecho sacamos unas cuantas. Más parecía una partida de Satarichi que otra cosa. En cambio los críticos eran verdaderamente difíciles, y apenas sacamos uno en toda la sesión. Como me parecía raro que el juego se hubiera diseñado con una probabilidad tan dispar entre crítico y pifia, he revisado las reglas en su versión 3.0 y me he dado cuenta de que lo estuvimos aplicando mal toda la partida. Supongo que eso nos deja una vez más con el debate de si se puede decir que jugamos a Rápido y Fácil si no aplicamos bien sus reglas.

La comida


Fuera se había puesto a llover a cántaros, así que terminada la partida nos unimos al grupo de +Variable y +Ashamu X para ir a comer en cuanto amainara un poco la cosa. Por la tarde me había comprometido a participar como DJ en el torneo de Eirendor, y la comida era un buen momento para comentar los últimos detalles y conocer al resto de DJs. En una mesa bien nutrida nos dimos cita unos cuantos: +Eneko Palencia, +Eneko Menica, +Mr demonio, +- RAMÓN - ROL EN FAMILIA, +Gustavo Núñez, +Hector D. Rúiz, +Alfredo Tercero y muchos más roleros de pro. +Variable actuó de anfitrión y nos llevó a comer una raciones a un bar cercano. Comer no sé si comimos mucho, pero reinos ya les digo yo que lo hicimos bien a gusto. Según he leído por ahí, se han podido pasar por las LES alrededor de unas 8.000 personas, así que no es raro que los pocos bares de las cercanías se vieran un poco colapsados. Sin casi darnos cuenta se habían hecho las 4 de la tarde y había que volver al recinto para preparar las mesas de juego y recibir a los jugadores.

La cola para apuntarse a las partidas.

La partida de la tarde

Casi sin casi darme cuenta ya estaba metido de lleno en el torneo de Eirendor. Esta ha sido una actividad tan poco usual, y que me ha dejado tan buen sabor de boca, que se merece una entrada dedicada solo al mismo (¡en breve!). Lo disfruté como un enano, y solo puedo esperar que las 16 personas que participaron como jugadores (en cuatro equipos de cuatro jugadores) lo disfrutaran tanto como yo. Me siento un privilegiado por haber podido participar en una iniciativa así. Creo que si algo imperó durante toda la actividad fue un ambiente muy sano y +Ashamu X llevo la coordinación de todo el evento impecablemente.

El cuarteto de árbitros a falta de Capitán Mordigan

La única sombra fue la ausencia de +Capitán Mordigan. Su vehículo tuvo a bien dejarlo tirado de camino a las jornadas y +Variable tuvo que ocupar su lugar en el último momento. Tenía muchas ganas de conocer al capitán en persona, seguramente las mismas que él de participar en el evento, así que espero que podamos arreglar el entuerto en un futuro no muy lejano.

Parte del botín que se llevaron los ganadores del torneo.

Recogida y cierre


Con el torneo ya terminado tocaban a retirada. Aún me dio tiempo a saludar rápidamente a Pedro Gil para felicitarle (a él y a todo el grupo de La Marca del Este) por la línea de Clásicos de la Marca, de la que soy un fan acérrimo. Espero que muy pronto nos deleiten con nuevas entregas. A nosotros nos quedaba un largo camino de vuelta a casa, así que muy a nuestro pesar, nos despedimos de todos y nos dirigimos al coche. Una cena tranquila de camino y tres horas y media de carretera intercambiando impresiones, y volvíamos a estar en casa sanos y salvos. Una mención especial a nuestro buen amigo Tryol, que se "comió" toda la conducción sin despeinarse.

La ración de orejita que no falte

Una valoración final

He de reconocer que cuando llegué al recinto por la mañana y vi la cola de la puerta me entró algo de miedo. Chuparse tres horas y media de carretera para pasarte el día de cola en cola seguro que no es plato de gusto para nadie. Pero la verdad es que la organización brilló por su dedicación y diligencia.  No puedo -ni quiero imaginarme- lo difícil que debe ser lidiar con un flujo de gente semejante. Por eso creo que la organización se merece un diez sin paliativos. Estoy seguro que hay mucho campo para mejorar pero conseguí disfrutar del día como un niño pequeño. De eso va todo esto ¿no? Me hubiera gustado pasarme por el mercadillo, pero ya me advirtieron que era otra cola de al menos una hora.

En cualquier caso, lo mejor para mi fue compartir la experiencia con mis amigos de toda la vida. No hay mucha gente que pueda presumir de conservar amistades que se remontan a cuando empezamos el instituto, y estas oportunidades no se dan mucho con la vida tan ajetreada que nos ha tocado vivir.  Ya sea una escapada gastronómica a Cuenca, una Rolparty en algún punto cercano al Mondúver o visitando unas jornadas roleras, al final lo que importa es la compañía. Solo espero que podamos seguir disfrutando de estos momentos en el futuro, a ser posible, en compañía de los que no pudieron acompañarnos en este viaje (vosotros ya sabéis quienes sois).