domingo, 16 de septiembre de 2018

LES 2018 (Rolparty 2018)

Es una tradición en nuestro grupo de juego reunirnos una vez al año para pasar un fin de semana encerrados en algún lugar, celebrando que 25 años después, aún seguimos juntos pese a los avatares típicos de la vida cotidiana. Es una tradición que espero no perdamos nunca, aunque como este año, nos toque ser un poco creativos en su implementación. Y es que en esta ocasión nuestro buen amigo +Lassar Layam tenía muy complicado poder ausentarse de casa todo un fin de semana. Teniendo en cuenta que no se ha perdido ni una sola de las convocatorias, no era cuestión de sentar precedente. Así que hemos cambiado nuestro fin de semana de retiro rolero por ¡nuestra primera visita a las LES! Quede esta entrada como testigo de nuestras andanzas.

Llegada y acreditación


Nuestra intención siempre fue pasar todo el día del sábado en las jornadas. A ser posible llegando antes de la apertura de puertas y volviendo a casa bien entrada la noche. Miramos primero el AVE, por aquello de llegar descansados y no tener que pegarnos la paliza en coche, pero los horarios disponibles nos hicieron descartar la idea muy pronto. No había otra que madrugar.

A las 6:00 AM ya estábamos listos en el punto de reunión para iniciar nuestra andadura. Al final éramos cuatro los valientes dispuestos a acometer la aventura. Tras unos segundos de silencio en honor a los ausentes -que espero que el año que viene no falten (sí, os miro a vosotros, ya sabéis quienes sois) nos metimos en el coche dispuestos a pasar 3 horas y pico de viaje. Se me pasaron volando. Cuando me quise dar cuenta eran las 9:30 de la mañana y estábamos aparcando en la calle del polideportivo.

Los cuatro jinetes del Apocalipsis.

Para recibirnos ya había una nutrida cola de gente esperando para poder entrar a acreditarse, y no todos nos eran desconocidos: +Eneko Palencia, +Eneko Menica, la gente de Códice Creativo, etc. Mucha gente a la que tenía ganas de ver en persona. Una parte importante de estos eventos es precisamente esa: desvitualizar a la gente. Pero como buenos valencianos, y tras un viaje como el que habíamos realizado, nuestra prioridad era aprovisionarnos de un buen almuerzo. Pero ¡ay! infortunio cruel, estábamos lejos de nuestras tierras y desconocíamos el lugar. Tras una pifia colosal en orientación, no fuimos capaces de encontrar un lugar donde conseguir unos bocadillos y algo de café. Era un mal augurio y nos temimos lo peor. ¿Habríamos hecho el viaje para pasarnos el sábado de cola en cola lamentándonos por la ausencia de café y viandas? Menos mal que los organizadores se pusieron manos a la obra y la entrada en el recinto fue de lo más suave y rápida. La diligencia y trato exquisito por parte de todos los voluntarios fue una constante durante toda nuestra estancia. Hicieron un trabajo impresionante viendo el nivel de asistencia. ¡Chapó a la organización!

Además dentro del recinto nos pudimos hacer con algo de café, agua y unos pequeños bocadillos fríos que harían lloran al niño Jesús aquí en mi pueblo, pero que allí me supieron a gloria. El día remontaba y tocaba jugar nuestra primera partida.

Ambientazo desde primera hora de la mañana

La partida de la mañana

Queríamos apuntarnos los cuatro a las misma partida, por aquello de que no tenemos muchas  oportunidades de jugar todos juntos (alguien tiene que "pringar" de DJ). Llevábamos una lista de opciones (CdB con Zonk, Far West, D&D 5ª, etc). Al final encontramos acomodo para todos en una partida de Rápido y Fácil ambientada en la 2ª Guerra Mundial. Nos costó un poco encontrar la mesa, pero allí nos presentamos antes incluso de que hiciera acto de presencia el DJ. Era la primera hora de la mañana y el recinto ya estaba bastante lleno.

Lamentablemente nuestro DJ había tenido un pequeño percance y se había olvidado las fichas de pregenerados, así que hicimos unos personajes rápidos en unos folios en blanco. He de decir que al menos en ese aspecto, el nombre del juego no engaña. Después de eso, una pequeña introducción y directos a la acción. Eso sí, por el camino se nos unió un quinto jugador. Y es que me parece un poco ilusorio que la organización abra inscripciones a las 10:00 y las partidas comiencen a las 10:30. Con la cola que se forma para elegir actividad es prácticamente imposible cumplir horarios.


La partida en sí comenzó algo floja, pero fue ganando tracción y al final lo pasamos muy bien, que es de lo que se trata (fluffy te odio). Desde aquí mi agradecimiento al DJ, que al final es quien organiza la actividad de forma totalmente desinteresada. No recuerdo el nombre del quinto jugador, pero nos cayó a todos genial, y he de decir que seguro que no fue fácil para él aterrizar en una mesa donde cuatro de los cinco jugadores se conocen desde hace tanto tiempo.

En cuanto al sistema en sí, me vine con muy malas sensaciones. Según aplicamos las reglas la probabilidad de sacar pifia era muy alta, y de hecho sacamos unas cuantas. Más parecía una partida de Satarichi que otra cosa. En cambio los críticos eran verdaderamente difíciles, y apenas sacamos uno en toda la sesión. Como me parecía raro que el juego se hubiera diseñado con una probabilidad tan dispar entre crítico y pifia, he revisado las reglas en su versión 3.0 y me he dado cuenta de que lo estuvimos aplicando mal toda la partida. Supongo que eso nos deja una vez más con el debate de si se puede decir que jugamos a Rápido y Fácil si no aplicamos bien sus reglas.

La comida


Fuera se había puesto a llover a cántaros, así que terminada la partida nos unimos al grupo de +Variable y +Ashamu X para ir a comer en cuanto amainara un poco la cosa. Por la tarde me había comprometido a participar como DJ en el torneo de Eirendor, y la comida era un buen momento para comentar los últimos detalles y conocer al resto de DJs. En una mesa bien nutrida nos dimos cita unos cuantos: +Eneko Palencia, +Eneko Menica, +Mr demonio, +- RAMÓN - ROL EN FAMILIA, +Gustavo Núñez, +Hector D. Rúiz, +Alfredo Tercero y muchos más roleros de pro. +Variable actuó de anfitrión y nos llevó a comer una raciones a un bar cercano. Comer no sé si comimos mucho, pero reinos ya les digo yo que lo hicimos bien a gusto. Según he leído por ahí, se han podido pasar por las LES alrededor de unas 8.000 personas, así que no es raro que los pocos bares de las cercanías se vieran un poco colapsados. Sin casi darnos cuenta se habían hecho las 4 de la tarde y había que volver al recinto para preparar las mesas de juego y recibir a los jugadores.

La cola para apuntarse a las partidas.

La partida de la tarde

Casi sin casi darme cuenta ya estaba metido de lleno en el torneo de Eirendor. Esta ha sido una actividad tan poco usual, y que me ha dejado tan buen sabor de boca, que se merece una entrada dedicada solo al mismo (¡en breve!). Lo disfruté como un enano, y solo puedo esperar que las 16 personas que participaron como jugadores (en cuatro equipos de cuatro jugadores) lo disfrutaran tanto como yo. Me siento un privilegiado por haber podido participar en una iniciativa así. Creo que si algo imperó durante toda la actividad fue un ambiente muy sano y +Ashamu X llevo la coordinación de todo el evento impecablemente.

El cuarteto de árbitros a falta de Capitán Mordigan

La única sombra fue la ausencia de +Capitán Mordigan. Su vehículo tuvo a bien dejarlo tirado de camino a las jornadas y +Variable tuvo que ocupar su lugar en el último momento. Tenía muchas ganas de conocer al capitán en persona, seguramente las mismas que él de participar en el evento, así que espero que podamos arreglar el entuerto en un futuro no muy lejano.

Parte del botín que se llevaron los ganadores del torneo.

Recogida y cierre


Con el torneo ya terminado tocaban a retirada. Aún me dio tiempo a saludar rápidamente a Pedro Gil para felicitarle (a él y a todo el grupo de La Marca del Este) por la línea de Clásicos de la Marca, de la que soy un fan acérrimo. Espero que muy pronto nos deleiten con nuevas entregas. A nosotros nos quedaba un largo camino de vuelta a casa, así que muy a nuestro pesar, nos despedimos de todos y nos dirigimos al coche. Una cena tranquila de camino y tres horas y media de carretera intercambiando impresiones, y volvíamos a estar en casa sanos y salvos. Una mención especial a nuestro buen amigo Tryol, que se "comió" toda la conducción sin despeinarse.

La ración de orejita que no falte

Una valoración final

He de reconocer que cuando llegué al recinto por la mañana y vi la cola de la puerta me entró algo de miedo. Chuparse tres horas y media de carretera para pasarte el día de cola en cola seguro que no es plato de gusto para nadie. Pero la verdad es que la organización brilló por su dedicación y diligencia.  No puedo -ni quiero imaginarme- lo difícil que debe ser lidiar con un flujo de gente semejante. Por eso creo que la organización se merece un diez sin paliativos. Estoy seguro que hay mucho campo para mejorar pero conseguí disfrutar del día como un niño pequeño. De eso va todo esto ¿no? Me hubiera gustado pasarme por el mercadillo, pero ya me advirtieron que era otra cola de al menos una hora.

En cualquier caso, lo mejor para mi fue compartir la experiencia con mis amigos de toda la vida. No hay mucha gente que pueda presumir de conservar amistades que se remontan a cuando empezamos el instituto, y estas oportunidades no se dan mucho con la vida tan ajetreada que nos ha tocado vivir.  Ya sea una escapada gastronómica a Cuenca, una Rolparty en algún punto cercano al Mondúver o visitando unas jornadas roleras, al final lo que importa es la compañía. Solo espero que podamos seguir disfrutando de estos momentos en el futuro, a ser posible, en compañía de los que no pudieron acompañarnos en este viaje (vosotros ya sabéis quienes sois).

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