domingo, 5 de agosto de 2018

Diario de Campaña: Sesión 37 (las cuevas de los esclavistas)

Tras la pequeña escaramuza de la última sesión, nuestro aguerrido grupo se prepara para explorar la guarida de los esclavistas. Antes se separan de la mitad de la guardia de Falcongrís que les acompaña, pues estos deciden partir en pos de los orcos que han huido. El resto de la guardia vigilarán la entrada al cañón.

La gran boca de la cueva contiene en su interior  una doble puerta sobre un rellano con escaleras y dos celdas creadas directamente sobre la roca. La primera de las celdas esta vacía, mientras la segunda contiene a tres personas. Tras un breve intercambio de palabras, nuestros aventureros averiguan que son viajeros capturados en la ruta que va desde Radura a Falcongrís. Lamentablemente no encuentran el mecanismo para levantar el rastrillo (pues ese es el sistema que usan las celdas). El grupo decide entonces explorar el interior del complejo, pues quizás el mecanismo de apertura esté en su interior.

Las puertas dobles no están cerradas, probablemente fue en lo último en lo que pensaron los defensores del lugar. El vestíbulo de entrada esta desierto y ningún sonido extraño llega hasta el lugar. Con mucho cuidado el grupo lo atraviesa y llega hasta un pasillo que discurre de izquierda a derecha. Siguiendo el ramal de la derecha, los Valientes de Volkas se topan con una puerta cerrada. Al lado, una larga cortina tapa una sección de la pared. Delar la descorre con cuidado para cerciorarse de que no hay otro pasillo o puerta ocultos. Lo siguiente que siente es un fuerte dolor de cabeza y un terrible espasmo le recorre todo el cuerpo. Lo que había detrás de la cortina es un glifo mágico que le ha afectado desatando todo su poder. Tras recibir atenciones de los clérigos del grupo, Delar se recompone y se une a la discusión sobre que hacer a continuación. Tal vez el glifo esté protegiendo el acceso a algo, pero al grupo no le quedan muchas ganas de seguir experimentando y los rehenes esperan aún encarcelados. Dejan la runa para después y siguen explorando el lugar, encontrando un grupo de estancias que claramente han servido como dormitorio y sala de estar para los guardias del lugar.

Vuelven sobre sus pasos y llegan a otra habitación con dos puertas. Aún muestra claros indicios de que una cena se vio interrumpida a mitad. Los cubiertos y el escaso número de sillas (6) les convencen de que probablemente eran los dirigentes del lugar quienes se reunían allí. Frente a una de las puertas hay una armadura completa bloqueándola, así que Delar y Mylon se dirige hacia la otra puerta. En cuanto el grupo entra en la estancia, la armadura cobra vida y se lanza a por los aventureros. El grupo está dividió en dos, lo que en esta ocasión les beneficia puesto que la armadura tiene que darle la espalda a alguien. Tras varios intercambios de golpes, Delar descarga su espada sobre la armadura y le provoca una gran brecha. La armadura cae al suelo para no levantarse más.

La puerta que protegía la armadura está cerrada con llave. Hasta el momento solo han encontrado dos puertas con cerradura, y como con la anterior probaron a derribarla con una ariete improvisado y no funcionó, deciden dejar esta intacta por el momento. Avanzan entonces por la otra puerta, que da un largo pasillo que termina abruptamente sin mostrar ninguna salida ni puerta. El grupo, escamado, revisa bien todo el lugar y terminan por encontrar una puerta secreta en el muro donde terminaba el pasillo. Da a una especie de puerta metálica con mirilla. Observan con cuidado y encuentran otra celda con una mujer bien vestida. Tras liberarla con muchas precauciones, la mujer se presenta como Sara de Winterdep, esposa de Lord Winterdep, un enviado del vizconde de Verbobonc en misión diplomática. La mujer está muy preocupada por su marido, al que no ve desde hace una semana (parece que lleva presa al menos tres). Volkas no está muy convencido con su historia, pero uno de los guardias la reconoce, pues es una habitual en los altos círculos de Falcongrís cuando ella y su marido están en la ciudad. Volkas termina por aceptar que los guardias se hagan cargo de ella (y de cualquier responsabilidad si huye).

Vuelven al largo pasillo y terminan de explorarlo antes de volver al tema del glifo mágico. Sus pesquisas dan frutos y encuentran otra puerta secreta que da a otra celda vacía ¿quizás la que contenía a Lord Winterdep? No importa mucho ahora, lo que si importa es que en el suelo hay tirado un manojo de llaves. Volkas piensa que quizás la mujer lo arrojó aquí antes de encerrarse ella misma en la otra celda. Sin duda es algo sobre lo que pensar, pero de momento, y con las llaves en su poder, pueden acceder a las dos habitaciones cerradas. Una contiene un pequeño tesoro de bastantes monedas de oro y gemas (unas 600 mo más el valor de las gemas). La otra parece una habitación particular que guarda un libro de registros en el interior de un baúl. Tiene varias anotaciones sobre envíos de personas y cobros, junto a salidas de tesoro con destino a otro lugar: Nulb.


Parece que el trabajo está hecho, a falta de decidir que hacer con el glifo mágico...

  

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